Vieja Ciudad de Hierro

Por Luis Alberto

Andando vagabundeando en una ciudad llena de contrastes y de diferentes contradicciones que nuestra sociedad nos deja mirar día con día, inevitablemente no se puede dejar de pensar en lo que nosotros como individuos hacemos. Me gustaría hablar sobre la cultura como un punto nodal de todas estas contradicciones, estás que nos llenan el pensamiento de ideas, en un vaivén de discursos que nos invitan a formar parte de la moda, parte de la modernidad con símbolos que por un lado nos invitan a ser libres y por el otro nos dan solamente la libertad de elegir lo que ya está en la mesa.

La cultura tiene diferentes significados, tantos como los millones de mexicanos que somos, incluso más, y aún así existe acaparamiento de la misma, existen entes reguladores que sin más deciden que es cultura y que no lo es, quiero decir que existe entonces una jerarquización de la cultura, como ejemplo las bellas artes. Andando en aquella ciudad de concreto llamada San Cristóbal de las casas, Chiapas, uno se percata de esta jerarquización, esas bellas artes que uno encuentra en museos, en teatro, cine, etc. y que claro no cualquier cosa o persona puede entrar a ese círculo, se han vuelto una institución que tiene el poder de decir que es cultura, y por el otro lado miramos aquello que no tan fácilmente se considera como un producto cultural en los estándares de bellas artes: los indígenas, las artesanías (y por artesanía me refiero a esas que los hombres y mujeres aún tejen, aún realizan con sus propias manos y no la manufactura que nos venden como artesanía) sus pueblos, sus iglesias, su día a día, eso para muchos no es cultura, los indígenas para muchas personas no tienen cultura, son ignorantes, y demás adjetivos despectivos. ¿Acaso la cultura solamente se considera al consumir la alta gama de las bellas artes, y viajar y conocer países, la cultura es consumo?

Para nuestra desgracia en la época moderna las manifestaciones culturales se consideran un bien de consumo, el sistema capitalista, el cual nos rige actualmente, ha captado todo a su paso para que de este todo se convierta en un bien que tiene valores mercantiles. Dentro del sistema es necesario adquirir productos, bienes y servicios para poder ser considerado un individuo con “cultura”, como muestra  pongamos el ejemplo de los actuales festivales “culturales”. Observamos de a poco que existen contradicciones graves dentro de éstos, ya que como mencionamos antes, se comercializa a tal grado de mirar a las personas como un circo, o tal vez como individuos que mantienen una cultura distinta a la jerarquizada.

Hace meses platicaba con un colega que mencionaba que el retraso de México se encuentra en la población indígena, la cual según él, se distingue por su falta de cultura, por su falta de educación y por sus malos hábitos, en otras palabras los tachaba de ignorantes. Podemos respetar cada punto de vista, pero sin ánimos de ofender, el retraso de México se encuentra en otros aspectos de la vida de nuestro país, miramos con este pequeño ejemplo que las contradicciones son infinitas en todos nosotros, por un lado acudimos gustosos a festivales “culturales” a consumir y por el otro lado aún existen personalidades que creen que los indígenas no tienen cultura, para desgracia de miles de personas.

Hagamos un ejercicio de conciencia. Pensemos por un momento en el significado de la palabra en cuestión, ahora bien tenemos ya en mente algo, miremos a nuestro alrededor y analicemos que es cultura desde esa pequeña idea. Desde mi perspectiva la cultura está en todos los aspectos de la vida cotidiana, de esa vida en la cual estamos sin estar, de esas marejadas de individuos con los cuales nos relacionamos a diario, ¿entonces por que permitimos que la cultura se comercialice a tal grado de deshumanizar a los individuos?, vivimos en la época de la materia, la época del ser exactos; tomando en cuenta esto analicemos nuestras propias contradicciones culturales y hagamos algo por ello, tal vez piensen que es un sueño que las cosas sean miradas desde la perspectiva con la cual la miramos en este escrito, pero si nosotros lo comenzamos a hacer entonces ese sueño se convierte en realidad y podremos cambiar nuestros pensamientos sobre lo que se determina alta cultura o lo que no lo es. Las bellas artes y todo lo que conlleva nombrarlas así no son malas, de hecho tienen un gran significado y en algunos casos una crítica social, lo nefasto es como se jerarquizan esas bellas artes, y como gracias a ello se estigmatiza lo que no es “cultura” en esos estándares.

Ahora bien, pienso que podríamos mirar a nuestros vecinos, amigos, familiares de distinta manera, ¿podremos dejar de mirar la cultura como consumo? ¿podremos alejarnos de esa idea turbia la cual nos invita a considerar que mientras más consumimos determinados productos nos llenamos de cultura? ¿podremos simplemente tratar de ser más coherentes y alejarnos de nuestras propias contradicciones? ¿podremos hacer por nosotros mismos determinadas acciones? ¿simplemente podremos?

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