Una aproximación al final: la teoría de las supercuerdas

Geovanni Téllez Falcón

¿Por qué el universo es cómo es? ¿Cómo es que funciona? ¿Cuándo tuvo origen? ¿De qué está compuesta la materia? ¿Qué es el tiempo? A lo largo de la historia de la humanidad el hombre en su infinita curiosidad ha tratado de responder a estas preguntas. Hoy en día podemos dar cuenta a estas interrogantes gracias a innumerables científicos y pensadores que en algún momento de su existencia tuvieron la capacidad de imaginar lo inimaginable. Pero este proceso no fue fácil y muchos menos rápido. Para los hombres de la edad antigua era casi impensable sugerir que el tiempo  se dilata conforme se alcanza la velocidad de la luz o por ejemplo, que el predecir el comportamiento de la materia subatómica constituiría uno de los principales problemas para la física moderna. Para aquellos tiempos, Aristóteles se  ocupaba en tratar de  comprender qué lugar ocupaba la tierra en el universo, si esta era redonda o una superficie plana. Con el correr del tiempo las bases propuestas por Aristóteles serian tomadas como fundamento para otras tantas investigaciones y así sucesivamente, de forma que todo el conocimiento que hoy tenemos a nuestras manos, ha sido producto de una larga cadena de investigaciones.

Así como a Aristóteles le resultaría incompresible que el espacio tiempo se dilata conforme se aproxima a la velocidad de la luz, o a Einstein el hecho de sugerir que Dios si juega a los dados y  que es imposible conocer exactamente la posición de un cuerpo en relación de tiempo y espacio, hoy encontramos teorías sobre la explicación del universo que podrían resultarnos descabelladas.

Es así como llegamos a la teoría de las supercuerdas, la cual en principio supone  un esquema teórico para explicar todas las partículas y fuerzas fundamentales de la naturaleza en una sola teoría o simplemente una teoría única que pueda servir para explicar los fenómenos en el maraco cosmos y microcosmos, es decir, sin la contradicción que conlleva la teoría de la relatividad y la teoría cuántica. Este principio tiene como fundamento que el universo y todo lo que nos rodea está conformado por billones y billones de partículas, objetos unidimensionales y vibrantes como una cuerda, hechos de energía y espacio-tiempo, los cuales serían los constituyentes finales de la materia. La interacción de estas cuerdas daría lugar a las diferentes fuerzas que conocemos. Esta teoría además sugiere que el mundo tridimensional tal y como lo conocemos, hecho de tres dimensiones en largo, ancho y profundo y una temporal, podría estar lejos de ser lo que realmente es, ya que predice que existen dimensiones paralelas, dado un total de 11 que no podemos ver, un universo con múltiples dimensiones.

Pero ¿qué tan probable es que esta teoría pueda explicar el universo? ¿Cómo sabemos que estas cuerdas están ahí? ¿Cómo sabemos que estas dimensiones están ahí?  Bien, el problema principal de la teoría de la supercuerdas es que en principio solo se trata de eso, de una teoría. Es un fuerte intento por unificar el comportamiento tan extraño del universo  que carece de comprobaciones sólidas, tanto que desde su comienzo se consideró una locura y muchos científicos la rechazaron, aun hoy en día incontables expertos en el tema la siguen considerando una pérdida de tiempo. Respecto a las múltiples dimensiones es difícil si quiera concebir la idea, hemos evolucionado con el concepto de que solo existen tres y una temporal, pero ¿Qué sentó las bases para poder pensar en esta posibilidad? Hace algunos años experimentos en el gran colisionador de hadrones en suiza, demostraron que al excitar partículas con grandes cantidades de energía estas producían una vibración que ocasionaba que estas desaparecieran y reaparecieran en otro lugar totalmente distinto sin describir una trayectoria en el espacio y tiempo, esta situación sentó las bases para describir teorías en las cuales se considera la existencia de otras dimensiones que aún no conocemos.

Si el ser humano pudiera conocer el comportamiento del macrocosmos y del mismo cosmos en una sola teoría, encontraríamos irremediablemente las leyes que rigen el universo, sabríamos de que está compuesto, como está compuesto y cuándo es que esto sucedió. Al conocer el origen de la materia y su composición sabríamos si pudiera existir vida en algún otro rincón del planea o al menos saber qué condiciones son necesarias. Podríamos conocer también como es que se rige la gravedad y el tiempo, si es posible deformarlo, viajar en él, viajara de un lugar a otro deformándolo. Viajar a otras dimensiones, sin duda son suspensiones propias de una película de ciencias ficción.

Hoy en día existen diferentes propuestas sobre la teoría de las supercuerdas las cuales no necesariamente se contraponen, sino que más bien forman parte de una teoría aún más general, llamada teoría M o teoría del todo, lo cual podría describir y explicar por completo el comportamiento del universo. Sin embargo, siguiendo las tesis del filósofo de la ciencia Karl Popper, la Teoría de cuerdas sería equivalente a una pseudociencia, pues no ha logrado la explicación formal de dicha estructura (el universo) pero de ser posible lograríamos encontrar  las respuestas a las preguntas  que nos hemos hechos durante miles de años.

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