Nota a Ernesto

Tania Hernández Ramírez

#BreveBus

 

  1. Esa tarde escuché el nombre de Ricardo, era el mismo. Uno de los tres hermanos. Debo confesar que son pocos los que me han hablado de él, pocos lo conocen, sin embargo, se les ha transformado la vida.
  2. Mi primer encuentro con él fue a finales de 2007 cuando cursaba el primer semestre de Historia. Cada que iba al aquel Distrito Federal pasaba por esa callejuela que está entre Tacuba y 5 de mayo. Ahí estaban esos ejemplares, por solo diez pesos. Solo logré coleccionar cinco, y fue uno el que despertó algo en mí.
  3. Esa mañana la plaza Lerdo me recibió con unas mantas enormes y un verde pardo que descansaba inquieto. La mañana estaba iluminada y la vida se veía pasar. De pronto miré por todos lados oficinas de diarios y revistas, la mayoría con la misma consigna. Era impresionante estar en la ciudad de List, Maples Arce y saber que ahí mismo años más tarde Rodrigo cambiaría su destino.
  4. Ahora solo puedo decirte que las mañanas por acá son naranjas porque es otoño. Y sí, efectivamente las mañanas son azules desde finales de invierno y todo el verano. No hemos cambiado nada, ni lo haremos, pero no dejaremos de soñar con esos hombres y mujeres inquietos.

 

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