Ni Una Menos

Un tinte rosa por Toluca

Tania Hernández Ramírez

Todos nos miraban impávidos sobre la calle del general Vicente Villada, un rosa cayó accidentalmente sobre la piedra volcánica que dejó la pasada administración y alguien dijo “pues ya hay que usarla”; y con nuestros deditos pusimos la consigna que ha dado la vuelta en redes y calles de Latinoamérica. Una vez más no llegó nadie; bueno, éramos los mismos de siempre. Caminamos entre alfeñique y con muchas ganas de llegar al Águila que hace más de cien años rodea nuestra ciudad. Ahí estaba la tarde, es otoño y el cielo siempre es claro y el viento frío. Ahí estábamos una vez más, ahora cortando un pedazo de tela blanca y revisando el tono de la otra pintura rosa, alineando, delineando, riendo, comentado. Trajeados nos miraban, señoras pasaban con la bolsa del pan.

Llegó la noche y con ella Michelle. Ahora venía con Rufina y la dejó con nosotros y nos mordía todo. Una familia nos preguntó si era lo del internet y los invitamos a unirse. Sólo les explicaron a sus hijos y siguieron esperando el camión. Poco a poco comenzamos a colocarnos como esos anunciantes de partidos políticos y bebidas que llenan de “energía” la vida sobre el paso peatonal. El apoyo de los transeúntes llegó, los claxon se unían, los urbanos repletos pasaban y dentro miraban. Fue como detener la vida y decir “oye míranos, somos iguales y nos están matando”.

Un niño de secundaria muy amablemente me preguntó ¿por qué las están matando?, fue muy difícil responderle. Sólo le dije que se fuera con cuidado a casa. Y ahora sé que debí explicarle que la problemática de hoy  empezó en Ciudad Juárez y que desde entonces no hay justicia;  lo único que queda es leer y dejar de ver pornografía, de mirar a tu hermana y a tus compañeras como “pinche niña”, seguir dedicándote a la escuela y apoyar en casa, porque hay muchos que no tienen esa oportunidad. Ayuda a tu madre, y si ves que llora porque tu papá le es infiel, le pega o porque no alcanza dile que ella puede y contigo pueden seguir juntos, refúgiate en la escuela, los libros, tus maestros y amigos. Pero vuelve a regresar a los libros. Eso le debí decir.

El miedo nos ha roto a todas, pero aun así salimos porque estamos vivas y encaramos cifras alarmantes y levantaremos la bandera negra, rosa, roja y de todos los tintes, porque si tocan a una tocan a todos. Desde que soy niña crecí con la idea de no salir de noche, sentarme bien, no tener malas amistades, no, no, no. Y por qué si me da igual su ropa a usted le interesan mis mayas de flores, deje de decirme flaquita, adiós y esas barbaridades cada que camino por la calle. Déjeme caminar en paz, en serio. También tengo instinto y no ando por las calles sabroseando a todo el que me agrada a la vista.

Finalmente se unieron mujeres sabias y de vena resistente, nos unimos en el canto “Alerta, Alerta, Alerta al que camina la lucha feminista por América Latina. Y tiemblen y tiemblen y tiemblen los machistas”. La circulación cesó poco a poco porque así es cada noche en esta capital, los ciclistas siguieron su camino como cada miércoles de ruedas, los claxon se apagaron, los urbanos dejaron de apoyarnos. Pero llamó mi atención un grupo de seres en patines que portaban la misma consigna en hojitas de libreta y agregaron esto: “Somos de Roller Derby Estado de México y estamos aquí porque nos ha pasado con diferentes Derbys de otros estados; se las han robado, las han violado y matado. Lo que queremos es salir a patinar libres por las calles sin ningún contratiempo y sin que nuestras familias estén preocupadas y también para llegar a casa seguras”…#NiUnaMenos

 

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