El polémico ecocidio del manglar de Tajamar

Luis Fernando Dávila

 

Cancún es uno de los destinos turísticos más importantes del país, famoso por sus playas paradisiacas, así como por ser un lugar ideal para el esparcimiento y la recreación de las personas. Si bien la mano del hombre ha contribuido al desarrollo turístico, la belleza de Cancún fue obra de la naturaleza.

Los ecosistemas de Quintana Roo destacan por ser fuente de vida, hogares de distintas especies (algunas de ellas endémicas), a su vez que en ellos residen montones de árboles cuya simple existencia permite filtrar las emisiones de gases contaminantes que día con día se vuelven un problema mayor.

La destrucción del manglar de Tajamar es defendida por aquellos que están a favor del desarrollo del proyecto inmobiliario Malecón Tajamar. Con el fin de buscar la imparcialidad debemos saber que este proyecto puede producir empleo, derrama económica y puede verse como un proyecto que beneficia a los compradores de esas lujosas casas que ahora podrán residir o tener una casa vacacional para Cancún.

Algunos mencionan que este caso afecta al turismo; pero al igual que otras noticias más impactantes que esta, la población olvidará lo ocurrido, otros ni siquiera se van a enterar e inclusive no le darán importancia. Todo parece pensar que este proyecto triunfará y logrará recaudar bastante capital para los empresarios de la inmobiliaria.

El problema no vendrá a corto o inclusive a mediano plazo, se acumulará en la incesante ola de problemas que mantienen en constante zozobra al medio ambiente, y cuando este colapse habrá sido demasiado tarde.

Citando al político esloveno  Janez Potocnik que nos dice “Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”.

El cuidado del medio ambiente debería ser prioritario en vez del cuidado de la economía, ¿porque de qué puede servir vivir en el lujoso Malecón Tajamar, si voy a tener que ver una playa sucia, un mar toxico y el aire que respire dentro de casa sea mejor que el de la costa?, en ese caso no valdría la pena siquiera una visita a Cancún y eso afectaría aún más a la economía que la cancelación oportuna de este tipo de proyectos ecocidas antes de que salga a la luz pública, y los alrededores se llenen de activistas; pero ya será muy tarde para detener la construcción y los seres vivos que habitaban las zonas hayan sido aplastados por la maquinaria del hombre.

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