A Tixtla de Guerrero dejo el corazón

Emilio Nahín Rojas Madero

Oh mi bella y majestuosa Tixtla de Guerrero;

Cuna del bravo insurgente que patria nos dio,

De maestros, compositores y poetas de Dios;

En tu laguna de espejo se quedó mi corazón.

En la terminal de Chilpancingo ya te ansiaba;

Para tomarte las manos y disfrutar tu ciudad,

Probé tu fiambre y tu más exquisito mezcal;

Me enamore de tu gente, tu cultura y ciudad.

Recorrí Allende, Copil y Margarito Damián;

También la Guerrero, Pinzón e Insurgentes,

Prolongación, La Alberca y Carmen Alcaraz;

La Pala y Zacatzonapa no faltan en mi andar.

San Antonio, Santa Cecilia y Cantarranas;

También por Santuario mis pasos yo dejé,

Pero lo que más me hechizo de mi Tixtla;

Fue el amor de su magnífica y fina mujer.

Qué precioso espectro con silueta de diosa;

Rostro de ángel, por nombre Cihuatatayota,

A sus “ojitos de agua” quedé tan encantado;

Poema como ella nunca lo había interpretado.

Quince soles y lunas a ella quede esclavizado;

No quería perder el tiempo solo estar a su lado,

En el Lancaster los suspiros le había arrancado;

La Cihuatatayota ya de mí, se había enamorado.

Caminé con ella en el corazón por las calles;

Esas calles que solo son dignas para princesas,

Mi Cihuatatayota y yo del amor fuimos presas;

En su grito de pasión me dijo –“Amor no cayes”–.

Como niños tan solo salíamos a comer y a cenar;

Y en el parque de mi Tixtla un vals para matizar,

Disfrutar de una taza de café para el día terminar,

Y en la intimidad al amor volvíamos a interpretar.

Cómo no hechizarse de una mujer tan inigualable;

Con ojitos de agua, morena clara y con piel de jade,

Y su hechicero lunar al pie, junto a delicada boca;

Este amor que siento por ella jamás nadie lo revoca.

Pero la Cihuatatayota, esa su naturaleza no olvido;

Con engaños hacia el espejo de los dioses me llevo,

Mi amada Cihuatatayota el corazón me arranco;

En las cristalinas aguas de la laguna, allí lo ahogo.

El Saurín y el Diablo acudieron a mi amargo llanto;

Y el Viejo Ranero intento consolarme con su canto,

Pero nada ni nadie pudo consolar mi triste desencanto;

A ti mi Tixtla de Guerrero te dedico este bello canto.

 

___Todo nuestro contenido es libre de compartir___

Comenta esta publicación

Comentarios