Un sueño latinoamericano

Axel López

@Ax7Lopez

El pasado 2 de septiembre en Guatemala, las manifestaciones y movilizaciones sociales lograron que el Congreso Guatemalteco aceptara el despojo de la inmunidad del Presidente Otto Pérez Molina, y al siguiente día se llevase a corte por los cargos de corrupción de los que fue acusado, lo que posteriormente ocasionaría su encarcelamiento.

      Los ciudadanos guatemaltecos, indignados por los acontecimientos ilícitos que se vivían en su país y que eran generados por los altos mandos gubernamentales y Estatales, provocaron la movilización en contra de las injusticias; buscando únicamente la unidad y el bien común entre la población, la paz y justicia en una Guatemala unida.

      Es visible la desigualdad social en todo el centro y sur de América. Las injusticias gubernamentales son recurrentes y es contante y más latente la opresión hacia los pueblos latinoamericanos. La inestabilidad económica y política es una problemática histórica que atenta constantemente contra esta hermosa parte del mundo, llena de recursos naturales, comida y vegetación, cultura y literatura, parte de lo cual genera un interés constante por parte de los países hegemónicos con el fin de explotar estos países del tercer mundo, estos diamantes en bruto.

      México está lleno de angustia y zozobra por la deficiencia en la satisfacción de las necesidades de la nación, y por la recurrencia de las falacias por parte de las instituciones y las figuras gubernamentales que se encubren entre sí para seguir con este juego que lleva a la constante burla a la sociedad mexicana. El comportamiento soez por parte de estos y la constante sumisión de la sociedad mexicana han ocasionado una larga lucha, que hasta ahora creíamos imposible. La verdad resplandeciente del presente nos llena de una nueva sensación de lucha y liberación nacional que dejó de subvertir y se transformó en un sueño de trascendencia.

      Tanto México como los países de Centro y Sudamérica pueden ser capaces de derrocar a las ahora democracias dictatoriales, pueden lograr movilizaciones proletarias e intelectuales estratégicas y contundentes en esta lucha por la salvación latina, humana; la salvación social. Este movimiento puede notarse indefenso a simple vista, pero su fuerza es temida y cuidada para evitar su despertar, el despertar de un gigante.

      La esperanza de una Latinoamérica unificada y cómplice de grandes cambios y logros en los países que la conforman es solo una utopía que ahora nos ilusiona y nos pervierte, que nos permite observar que la credibilidad de los poderes hegemónicos está debilitada cada vez más y la fuerza en la unificación de los movimientos sociales retoma el poder que hace algunos años había conseguido. Volteando a ver a Guatemala, país centroamericano que parecía ser invisible y ahora nos da un pequeño rayo de esperanza entre la neblina de problemáticas políticas y sociales.

      Necesidades de lucha, de liberación, de paz y sosiego. Países fuertes por su sociedad pero inestables por sus gobernantes ha sido la visón a través de los años de los países latinoamericanos, la visión de la historia. Existe una tautología entre estos países que generan las movilizaciones sociales como un modo de salvación y liberación. Ahora la panorámica es otra: seguir el ejemplo de nuestros hermanos de América Central para poder conglomerar las ideas ciudadanas y llegar al fin querido; el de una Latinoamérica unida, amiga, una Latinoamérica libre, temida por las grandes potencias, pero temido no por su poder bélico, si no por su poder en el pueblo, ya que el pueblo latino unido jamás será vencido.

 

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