Telesecundaria: una mirada a la CETE

Por: Sajan Camacho Molina

Zyanya Ponce Torres

Gabriela Itzary Sánchez Pérez

Ramsés  Mercado Valdés

El modelo tradicional de secundaria se caracteriza por requerir un número de maestros con conocimientos específicos en algún área de la ciencia o las humanidades que les permitan impartir una determinada asignatura. Existe una gran cantidad de alumnos egresados de la escuela primaria que quieren continuar sus estudios y así poder completar su educación básica, el problema es que muchos de ellos son de bajos recursos, y la mayoría de las veces, viven en lugares alejados de las zonas urbanas y no cuentan con el apoyo necesario para continuar sus estudios.

Una razón de peso que ha contribuido al atraso educativo, más acentuado en las zonas rurales, ha sido la usencia de un organismo efectivo para la administración de la educación en el  país. Con la creación de la Secretaría de Educación Pública, en 1921, se trató de resolver esta situación haciendo de la educación un servicio más incluyente, ya que un 85% de la población habitaba en el medio rural.

Las condiciones eran de inmensa pobreza, vivían reprimidos; es por eso que este proyecto de educación, en sus inicios era nacionalista, tratando de mitigar las diferencias lingüistas entre indígenas y la demás gente, surgiendo así el modelo de maestro que empezó a enseñar a leer y escribir en lengua castellana.

Es por lo anterior que en el año de 1968, siendo titular de la Secretaría de Educación Pública Agustín Yáñez, Gustavo Díaz Ordaz creó un modelo educativo que llevó por nombre telesecundaria, con el objetivo de impartir la educación secundaria a través de la televisión en todas las zonas rurales y marginadas de la República Mexicana, y así poder solucionar la demanda de jóvenes por estudiar este nivel educativo, utilizando los avances en las tecnologías de la información y comunicación, específicamente la televisión y la red satelital, evitando, en primer instancia, el analfabetismo durante la década de los setenta, que para entonces era de un 80%. Sin duda fue un parteaguas y así inició una nueva época en la educación mexicana.

Las primeras clases fueron transmitidas por la estación XHGC-TV (canal 5), iniciando con 304 “teleaulas”, y se transmitía primeramente en el Distrito Federal y en los estados de Hidalgo, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.

Con el paso del tiempo los servicios se fueron ampliando a más territorios e instituciones. Actualmente los servicios de telesecundaria se han difundido a las zonas urbanizadas y se ha lanzado un nuevo programa de teleprepa.

Constructivismo como modelo educativo en la CETE

Para conocer más sobre este método educativo se realizó una visita a las instalaciones de Televisión Educativa. El recorrido comienza con la presentación de la guía; pasa lista, nos muestra una maqueta que representa las instalaciones de Televisión Educativa.

Ubicada en la colonia Morelos de la Delegación Venustiano Carranza sobre Avenida Circunvalación, esquina Tabiqueros, la Televisión Educativa trabaja con la vida. Su misión es fortalecer el desarrollo de la enseñanza en nuestro país, mediante el uso de alternativas audiovisuales que estimulen la curiosidad del televidente. Aunque hoy también transmite en televisión digital –canal Ingenio TV– originalmente es productora de programas educativos para el aprendizaje en Telesecundarias.

– ¿Alguien sabe quiénes somos?

Silencio. Una voz se alza para decir: “son quienes elaboran los programas de Telesecundaria”.

A finales de los años sesenta surgió el programa de Telesecundaria como una necesidad de llevar la educación secundaria a todos los rincones del país, a través de transmisiones televisivas. Para tener un mejor panorama de la elaboración y modelos de estudio utilizados, fue necesario tener una plática con la Maestra Josefina Magaña, coordinadora del Diplomado de Guionismo.

Después de dos minutos. Con actitud carismática y desenfadada, entra la Maestra Josefina. Comienza a hablar sobre los servicios, modelos, tipos de programas y la elaboración del mismo. Para la elaboración de estos programas es necesario tomar en cuenta el modelo a partir del cual se construirán. Todo proceso educativo forma parte de la vida misma. Gracias a la creación del guionista, el texto duro será transformado en guion, en texto coloquial, en diálogo. Continúa. Incluye dos niveles: el verbal y el audiovisual, el segundo como complemento del primero.

Josefina Magaña sigue hablando con cariño a los estudiantes. Con una voz siempre suave describe el oficio que estimula su vida y no se cansa de decir que sus alumnos son quienes le han enseñado a ella. La motivación de los guionistas es el causar interés en los jóvenes. El dramatismo y la creatividad en el material audiovisual son de vital importancia. El conocimiento llega después de la asimilación de un desequilibrio, como “una espiral ascendente e infinita”.

El guion educativo no debe ser aburrido, por el contrario, debe ser novedoso. Los materiales de Telesecundaria se basan en el constructivismo de Jean Piaget.

–Primeramente se tiene que saber a quién va dirigido: edad, formación, conocimientos, cultura, grupo étnico y desarrollo. Debe invitar, provocar,  sorprender, causar un desequilibrio. Un desequilibrio algo inesperado como un sismo. Generar nuevos conocimientos a partir de la experiencia misma del alumno, es uno de los objetivos de este modelo educativo. La educación telesecundaria pretende ofrecer de forma precisa y objetiva los temas para que el alumno sea quien elabore y construya su conocimiento, es la base del constructivismo.

El constructivismo de Jean Piaget, estudia el desarrollo del conocimiento humano a través de sus diferentes etapas. El estudio se desarrolla a partir de la edad, el conocimiento, el contexto, la secuencia de adquisiciones. Dar una respuesta empírica a las preguntas del origen del conocimiento, cómo aprendemos y cómo pensamos. Es lo que pretendía Piaget con su estudio.

En la educación telesecundaria la función del profesor es fundamental. Un buen guía es lo que se necesita en Telesecundaria, el docente no es un simple vigilante que pone orden cuando es necesario. Tiene que estar al pendiente del aprendizaje de los alumnos.

Comenzó la calma y nos movieron al camellón, donde comenzaron las bromas y las fotos del recuerdo, además de los intentos de llamadas a familiares. Después de una revisión general al edificio, pudimos reanudar la plática, aunque sin la misma atención ni jovialidad.

Todo desequilibrio es parte de la vida y se vuelve una forma de aprendizaje. Estos nuevos sucesos forman nuevos conocimientos que se vinculan con los almacenados, se conocen y se acomodan para tener estabilidad y dar paso a un nuevo desequilibrio que dará paso a nuevos conocimientos.  Si los contenidos educativos que tienen los programas de la televisora provocan ese desequilibrio, la educación en telesecundaria sería una aventura que ningún alumno podría despreciar. Pero si el contexto juega un papel muy importante ya que la transmisión de los programas es a una hora determinada y si la escuela ese día no cuenta con electricidad, ¿entonces el alumno tendrá que crear su propio conocimiento?

 

Impacto de la programación en las telesecundarias

Los programas que se transmiten en telesecundaria son el producto fundamental para el método educativo. “Lo educativo es la vida total”. Así declara Josefina Magaña frente al grupo de alumnos de la Universidad Autónoma del Estado de México que ha ido a visitar las instalaciones de Televisión Educativa el 8 de mayo del presente año. Y tiene razón, cada paso que damos nos deja una enseñanza. El niño de tres años que pone las manos al fuego y se quema: aprende. La joven que sale de su casa sin abrigo en un día lluvioso y se enferma: aprende. La vida es la forma empírica de adquirir conocimiento; la educación nos acompaña diariamente.

El método utilizado en la realización de guiones en Televisión Educativa es el constructivismo. El principal precursor de ésta corriente pedagógica fue Jean Piaget, epistemólogo y psicólogo suizo. La finalidad del constructivismo es entregar al alumno material que le ayude a generar sus propias respuestas tras la presentación de un problema. Combinado de dramatismo y conocimientos, la programación de las Telesecundarias busca que el alumno aprenda por sí mismo.

Todo suena de maravilla en  teoría, pero ¿qué tal en la práctica? Las instalaciones del CETE impactan a cualquier visitante que nunca haya tenido contacto con sistemas televisivos. La gran cantidad de máquinas, luces y tecnología asombran. De repente, las funciones de la cámara del momento en el mercado se vuelven  demasiado limitadas. Con gran cantidad de equipo, se espera que los programas educativos sean atractivos para los jóvenes de 12 a 16 años (rango de edad en secundaria). Una de las alumnas de la UAEM que visitó el CETE y ahora es la redactora de este reportaje, se decepcionó cuando prendió la televisión en el canal  Ingenio TV. Los gráficos de algunos programas parecían obsoletos y el guion demasiado forzado. ¿Cómo a un chico de secundaria le llamaría ver algo así?

Lo más probable es que un joven de 14 años que prende el televisor en busca de pasar un rato ameno, ni siquiera se detenga en Ingenio TV.  Pero para un alumno de Telesecundaria, esta herramienta resulta indispensable; no en su casa, sino en el aula de clase.

En 1968, bajo el mandato de Agustín Yáñez, la Secretaria de Educación Pública (SEP) fomentó el uso de material audiovisual para complementar la educación secundaria en zonas rurales o de difícil acceso. La transmisión de la programación es mediante la Red Edusat y funciona como cualquier otra compañía de televisión satelital.

En Badiraguato, Sinaloa, la Telesecundaria de la comunidad El Frijolar sigue este sistema. La escuela tiene sólo un grupo por cada grado escolar: 19 en primero, 15 en segundo y 13 en tercero; y es la segunda escuela en matrícula escolar de la zona. Así como las Telesecundarias pueden ser muy pequeñas, las hay también grandes. Gilberto Vázquez, director comisionado de ésta, nos cuenta que en Puebla,  una tiene hasta seis grupos por grado.

– Estadísticamente, el subprograma de telesecundarias es más que las escuelas técnicas y federales. Todas las escuelas de este nivel llevan los mismos programas de estudio, la diferencia estriba en el sistema de enseñarlos. Es de tomarse en cuenta que la educación en escuelas telesecundarias es más personalizada, ya que es un mismo docente para todas las materias y en algunos casos los mismos alumnos y maestros los tres años,  además de que la mayoría de las veces el docente vive y se arraiga en la comunidad e interfiere no sólo en asuntos escolares sino a veces en asuntos comunitarios.

Gilberto afirma que las Telesecundarias tienen las mismas posibilidades, en cuanto al sistema, de enseñanza que cualquier otra oficial. Incluso reconoce el beneficio de un sistema  personalizado.

Antes de entrar a la Telesecundaria, los alumnos de primer año asisten a un curso propedéutico durante el verano. En él, se familiarizan con el método educativo, su posible profesor y compañeros. La Televisión Educativa tiene la tarea de transmitir mediante los canales 11 y 27 las capsulas, programas y actividades que ayudarán al maestro en el curso.

En caso de que en algún momento fallen las antenas se usa la mediateca o videoteca o en su defectos videos por Internet.

– El canal 27, destinado para los horarios del Pacífico, es relativamente nuevo. Antes de él ¿hacían lo mismo?

– Sí, los videos están en DVD y ya los tenemos en otras versiones para todo tipo de medios digitales.

La disponibilidad de la programación en material digital es en realidad de gran ayuda. Si sólo fuera por transmisión televisiva, la clase estaría determinada por horarios específicos. El tiempo de dudas o explicación profunda tendría que ser suspendida para alcanzar a ver el programa de 15 minutos que, muchas veces, no es suficiente.

La programación, disponible en línea en la página de Televisión Educativa [1] y SEP [2], establece el horario de cada materia. Los alumnos de 1°, 2° y 3° de secundaria toman la misma materia durante el mismo horario. Después de terminar los programas de cada grado, se añade una capsula donde alumnos de secundaria responden preguntas sobre la salud, alimentación e higiene. El programa debe ser atractivo para los alumnos. Algunos alumnos consideran que generalmente sí, pero otros casos consideran que es muy aburrida. Además es muy limitada y a veces los alumnos no alcanzan a asimilar las explicaciones y debemos reforzar en clase.

Las actividades de los videos son actuadas o realizadas por alumnos de secundarias. El contexto es fundamental para que los alumnos no se desanimen, los programas deben partir de las situaciones sociales, económicas y culturales de los alumnos, pues hasta la infraestructura de su institución puede provocar comparaciones.

Es imposible ajustarse a todo tipo de estudiantes. Por eso, la presencia del docente es de suma importancia. Los videos resultan un apoyo mientras que el maestro, quien realmente interactúa con los alumnos, es el que posibilita el aprendizaje. En gran parte, el aprendizaje de los alumnos se debe a ellos. El método constructivista necesita de una guía.

Los docentes de Telesecundarias suelen ser normalistas. Son escogidos, como en el caso de las secundarias técnicas y oficiales, por medio de un examen de oposición. El trabajo de estos maestros es aún más noble que el del resto, ya que se atienen a ser mandados a condados muy lejanos. Existe el riesgo de ser bidocente: estar encargado de dos grupos, por la baja disponibilidad de profesores en zonas rurales.

La Televisión Educativa cumple una función importante pero el profesor sigue llevándose el protagonismo. En algunas Telesecundarias todo corre por cuenta del maestro, ya que a pesar de contar con la antena satelital, no hay tele donde transmitir el material. Estas son algunas incongruencias del sistema educativo nacional, según Gilberto Vázquez.

– ¿Y la programación se va renovando? En su caso, ¿les mandan material constantemente?

– La programación sí se renueva, aunque no hay periodos establecidos. Y no se actualizan todos los programas.

Después de haber visto alguno de los programas de la Televisión Educativa, a esta redactora le gustaría pensar que no son los únicos que pasan en las aulas. La programación es realizada en un solo lugar: el área metropolitana, cuando está destinada a su contraria: zonas rurales. Debido a las instalaciones y tecnología con la que la Televisión Educativa cuenta, es inadmisible que no existan periodos establecidos para renovar el material. La Telesecundaria lleva los años suficientes para ya haber sido bien estructurada.

Las dos desventajas antes comentadas son, afortunadamente, opacadas por el trabajo de los docentes. Ellos tienen la oportunidad de conocer más a sus alumnos y así saber cómo abordar un tema. Sin embargo, no es pretexto suficiente. Así como la tecnología avanza, lo hace la educación. Si no se apura a otorgar  elementos necesarios en todas las Telesecundarias del país, la Televisión Educativa en lugar de convivir pacíficamente con el Internet, será devorada por él.

Instalaciones de la CETE

A principios de año se había acordado la fecha para visitar las instalaciones de la Televisión Educativa, un lugar del cual muchos hablan y al mismo tiempo pocos saben cuál es su función o de qué se trata el trabajo de aquellos que laboran en dicha institución.

Pues bien, llegó el 8 de mayo de 2014, desde temprano teníamos que arribar la camioneta que nos llevaría hasta el CETE (Centro de Capacitación Televisiva) en donde se encargan de crear el material audiovisual que usan en la educación básica de nuestro país.

El tránsito era tremendo, aparecieron algunos percances meramente cotidianos en la capital: un robo con golpes y todo esto en defensa de unos tristes cigarros. Cuando llegamos al CETE apareció una chica, la cual poco tiempo después descubríamos que era la guía, fue desde el inicio agradable, resolvió las dudas que se iban presentando y nos acompañó en todo momento. El primer acercamiento que tuvimos con la televisión educativa fue pisar el primer edificio, luego ser acompañados por la guía quien nos enseñaría la maqueta de las instalaciones, y en tercer lugar poner atención en la plática que impartió Josefina Magaña, quien antes de cerrar la puerta, dejó que nuestra guía diera su última indicación y ésta fue “Sí pasa algo, como un temblor o algo así, no se preocupen, yo volveré por ustedes”

Pues ya estábamos entrados en la plática sobre el primer paso para hacer un video educativo: el guion, de manera sumamente dinámica conocimos la importancia de los guionistas y la creatividad que deben tener para realizar su trabajo, pues generalmente al público que se dirigen son niños entre 12 y 16 años de edad, por eso es necesario ser creativos para poder manejar en esta misma línea temas de cualquier índole.

Magaña afirmó que el modelo educativo que manejan en la creación de videos es el constructivista, pues coordinan su sistema con la SEP (Secretaria de Educación Pública) ya que ambas instituciones mantienen un estrecho vínculo.

Pasamos al tema del “desequilibrio” que también es importante en la elaboración de videos, pues una de las características es poder crear una desautomatización en los estudiantes, conflictuarlos y llamar su atención mediante mensajes emitidos por un conjunto de imágenes y un guion que se acerque a la vida cotidiana y que al mismo tiempo ofrezca aprendizaje. El desequilibrio también apareció cuando después de ser pronunciada más de dos veces se prendió la alarma en el interior de la CETE y todos comenzamos a salir del edificio, con tranquilidad primero −pues nadie sentía nada en realidad− ¿tal vez se trata de un simulacro? Se escuchaba por ahí. En ese momento, al bajar las escaleras, eso que parecía ser sólo un simulacro movió persianas y lámparas bruscamente, bajamos las escaleras entre aventones provocados por el sismo. Al salir un mundo de gente se colocaba en medio de la calle, enfrente estaba un hospital que comenzó a sacar a enfermos en las camillas. Nos quedamos quietos como diez minutos. Después entró protección civil a las instalaciones para verificar que no hubiera daños internos, pues es un edificio grande, además hay antenas enormes que pueden caerse, luego de otros veinte minutos de espera nos dieron permiso para volver a entrar. Había muy poca luz, pues el temblor provocó que se fuera, sin embargo dentro de las instalaciones del CETE cuentan con una planta de luz, que no abastece a todo el edificio, solo sirve en las emergencias.

Volvimos a nuestros lugares, intentamos comunicarnos con familiares o con alguien de la Facultad de Humanidades para decirles que no nos había pasado nada, que estábamos bien. La plática tomó un rumbo distinto. Al inicio Josefina Magaña hablaba con mayor fluidez y después del temblor todo se tornó entre cortado, pasaron como cinco minutos y la conferencia había culminado.

Pasamos al siguiente salón: un estudio en donde había cuatro cámaras, como veinte luces, el lugar estaba pintado de negro para que no existan reflejos de otra índole mientras se graba un programa, también predominaban algunos toques grisáceos, que venían de unos cartones que se parecen a la envoltura de los huevos, estos se utilizan para que el sonido no rebote.

Allí dos jóvenes nos comentaron lo que se hacía en el estudio, uno de ellos nos platicó que existen luces frías y cálidas, pero depende del productor y del tipo de programa para utilizarlas, en cuanto a las cámaras es fundamental el conocimiento de un guion pues así se conoce el tipo de enfoque y cuál de todas es la que va a llevar a cabo la grabación antes y después.

Me resultó curioso ver un montón de cubetas, como siete estaban en el techo del estudio, por un momento pensé que tal vez se trataba de un recurso que ayudaba en algo, y que sustituían a algún reflector, pero decidí no quedarme con la duda y entonces pregunté

– ¿Para qué sirven las cubetas?

(El chico sonrió y me contestó)

– Para las goteras, y seguramente ahorita que está empezando a llover voy a tener que buscar más para que no se filtre el agua.

(A decir verdad, no pensé que me respondiera eso, sin embargo la duda se esfumó)

– Bueno. Dijo.-Si ya no tienen más preguntas pueden pasar a cabina, para que les expliquen cómo trabajan los controles y las indicaciones que nos mandan al estudio.

Entramos a cabina, había varios monitores y botones por todos lados, lo malo fue que con el problema de la luz no pudimos ver los aparatos encendidos, pero aun así la explicación del encargado de cabina fue bastante buena, nos dijo desde qué computadora enviaban los cintillos en donde aparen los nombres o temas presentados en el vídeo.

Finalmente nos enviaron a otro edificio para ver el área en donde convertían los vídeos a formatos indicados para enviarlos a la última edición, a donde también fuimos, en esa parte había muchos cubículos pequeños en donde verificaban por última vez la calidad de los vídeos, revisaban todo, ese paso es como el control de calidad, en cada cubículo se juntan dos trabajadores y revisan determinados vídeos.

Antes de salir de las instalaciones la guía nos enseñó un aparato enorme que dijo que “Era como un CPU gigante” el cual no se apaga por nada del mundo pues guarda todos los elementos que están siendo elaborados ahí.

Me quedé fascinada por las instalaciones y la labor que se hace en ellas pues producen, programan y transmiten contenidos educativos con el uso de la televisión a través de la Red Satelital de Televisión Educativa (Red Edusat) y el empleo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, así que me hice muchas preguntas, como por ejemplo cuál es el aprovechamiento de las tele-secundarias hoy día, o si muchos niños quieren asistir a escuelas con este modelo educativo.

Rosalía, una conocida mía, tiene un hijo que cursó un tiempo en la Telesecundaria que está en Almoloya, en un lugar llamado Santa Juana 5, ella me comentó varias situaciones sobre ese tipo de secundarias porque yo le pregunté

– Oye Rosi, por qué metiste a Jonathan a una tele-secundaria

– Porque casi nunca aceptan a tantos en las secundarias normales, y para que no se quede sin estudiar, pues mejor directamente lo mando allí.

– ¿Y qué piensas de la tele-secundaria, te gustaba cómo le daban clases allí?

– Pues sí está bien, porque te ilustran todo lo que uno va aprendiendo, lo malo es que está muy lejos. Así que uno lucha por cambiarlos a una escuela normal, al fin en cuanto empiezan las clases luego se van vaciando los salones, y hay lugar para el cambio.

– Entonces cambiaste a Jonathan por la distancia, no por la calidad de educación verdad

– Sí, pues hasta muchas vecinas y también mi cuñada dicen que está bien la telesecundaria, los hijos de ellas van allí y les gusta porque dicen que se aprende lo mismo, porque también tienen maestros pero se le pone más atención a los vídeos. Y luego unos ya no cambian a sus hijos, y terminan sus estudios en la tele-secundaria.

– En Almoloya es común que muchos vayan a la telesecundaria, o algunos se esperan un año para empezar a estudiar en escuelas sin este modelo educativo.

– Sí allá se usa mucho todavía, sólo que a muchos niños no les gusta mucho la idea, pero no sé el porqué, luego de entrar se cambian, pero otros sí se quedan porque al final de cuentas es lo mismo y pues les ponen una tele para que completen lo que se les da de clases.

La entrevista que le hice a Rosi me sirvió mucho porque supe que por lo menos en Almoloya sí hay aprovechamiento de las telesecundarias. Sin embargo también me intriga que muchos siguen sin saber qué es una telesecundaria, y el rechazo al cambiarse de una escuela a otra es común, en algunos casos porque se ignora qué es, de qué se trata o en este caso la distancia, que no permitió dejar a Jonathan en una escuela con este modelo educativo.

No obstante es importante recordar que la telesecundaria se dirige generalmente a los municipios o pueblos que se encuentren marginados, y que la posibilidad de educación es escasa, por esta razón veo una ventaja el que la Telesecundaria de Almoloya se ubique más allá, pues quiere decir que muchos niños tienen oportunidad de estudiar la secundaria a pesar de encontrarse lejos y no contar con recursos económicos.

Veo que la telesecundaria es una puerta abierta a la educación, en un momento de gran crisis por la que estamos pasando actualmente en el país.

 

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