¿Recuerdas a Lu?

Parte I

Tania Hernández Ramírez

Esta nota debió ser escrita y publicada hace algunos meses o el pasado 25 de noviembre que se conmemoró el día contra la violencia a la mujer. Sin embargo, “hay veces que el dolor nos duele tanto, que no se habla con palabras” como dice el poeta chiapaneco Roberto López Moreno, pero el camino más cómodo quizá es refugiarse en un libro o lo peor y más común es guardar silencio.

A finales del 2015 leí un encabezado vía Twitter que hablaba de un feminicidio más en Quintana Roo, uno más de los 20 registrados oficialmente. En marzo de este año diferentes organizaciones civiles del estado caribeño declararon que desde 2014 más de 269 mujeres están desaparecidas y entre 2014 y 2015 han sido asesinadas más de 150 mujeres. Por lo tanto, ocupa el primer lugar en  violencia sexual a mujeres a nivel nacional.

Durante el verano pasado me enteré por voz de Susana que Lu había sido atacada en su departamento de Playa del Carmen, pasaron más de treinta horas y al comunicarme con ella lo confirmó, me dijo que ya estaba bien después de sus diez días en el hospital y que se recuperaba. Sobre el intento de violación y hazaña que describió para librarse de ello me dejó en shock durante todo el día; escuchar a Julieta Fierro y caminar por los pasillos de la feria del libro estatal me recordaba que Lu estaba viva, que no importaba la distancia ni la insensatez humana, pero ella seguía con nosotros.

Sobre su caso existe una nota digital la cual describe que una toluqueña de 26 años fue atacada con arma blanca en su casa, mientras individuos robaban. Se debe destacar que jamás se dice que intentaron agredirla sexualmente y que la ambulancia que la auxilió duró más de cuarenta minutos en llegar.

Una mañana me avisó Susana que Lu estaba de vuelta y salí a comer con ellas. Al mirarla subir las diminutas escalinatas de Rectoría comprendí que veía a una sobreviviente que ahora traía debajo del brazo una tesis sobre Fernando del Paso para revisión. Volví a comprender que ahora no hablaríamos de poesía y cine mexicano, ni de cómo es la vida en la playa a diferencia de la gélida Toluca.

Finalmente a finales de octubre a través de una llamada me dijo que según el Ministerio Público su caso esta tipificado como robo a casa habitación y que el intento de violación no es penado según el código penal de Quinatana Roo, asimismo no se puede comprobar el intento de homicidio. El caso de Lu es uno de tantos en este país y en este mundo donde se piensa que si una mujer es sociable y ríe puede ser blanco de ataque sexual y quedar impune, pero también es un caso que nos enseña que ni en casa uno puede estar tranquilo. (Parte II entrevista) #NiUnaMenos

 

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