Pluma y papel: las armas cargadas de tinta de la Revolución Mexicana

Gerardo Garrido

@JerryGarrix

Los medios impresos han sido parte de la cotidianidad del ser humano, siendo importantes para fortalecer las ideas de libertad en tiempos de conflicto social como ha sucedido desde tiempos de la Nueva España.

A finales del siglo XIX, nace en Teotitlán, un pequeño pueblo de Oaxaca, Ricardo Flores Magón, hijo de Teodoro Flores, ex militar que combatió por México ante las invasiones norteamericana y francesa y en el ejército liberal de Juárez. Ricardo es el segundo de tres hermanos, Jesús, el mayor, y Enrique, el menor.

A temprana edad, la familia Flores Magón emigra a la Ciudad de México, donde comienzan sus estudios. Prácticamente por nacimiento, son opositores de Porfirio Díaz, pues su padre, a pesar de pelear junto al él contra el ejército francés, no lo tenía en buena estima. Habían tenido diferencias.

Durante su educación media superior comenzó a leer a pensadores de inclinación socialista, influyendo en él para convertirse en periodista de izquierda y expandir sus ideas en contra de lo que creía que era un abuso de poder. Apenas siendo adolescente, junto a 60 e

studiantes, fue privado de su libertad por autoridades porfiristas por protestar en contra de la tercera reelección de Díaz. Gracias a más de sus compañeros que exigieron su excarcelación.

Desde entonces empezó a expresar sus ideas de revolución, en 1893 participa en “El Demócrata”, publicación periódica que llega a los lectores por poco tiempo. Siete años más tarde, con más experiencia, saca a la luz, junto a su hermano Jesús, la publicación semanal “Regeneración”, la cual lleva contenido enteramente antiporfirista. Por lo cual son encarcelados en el 7 de octubre de 1901 y liberados en abril de 1902.

Aun estando preso, fiel a sus ideales, Ricardo no decayó se mantuvo en pie de lucha, abriendo paso a una ideología política liberal, pues la palabra escrita fue la primer arma que se usó en la Revolución Mexicana. Entre sus publicaciones más destacadas antigubernamentales son: El demófilo, El hijo del ahuizote, El padre del ahuizote, Punto rojo, etc. No solamente preso en su nación, sino también exiliado fuera de ella, seguía convincente de seguir adelante con su revolución periódica, incluso a pesar del hecho de ser asediado por Díaz hasta Montreal, Canadá. Siempre en compañía de su hermano menor Enrique, quien también fue periodista y político.

Ricardo vivió y murió con el mismo ideal del derecho a una libertad propia, no la que el Estado le otorgará. Inició y continuó luchando en contra del opresor y las injusticias sociales, con una pluma en la mano, agonizando escribió que de nada estaba arrepentido. Fallece en 1922 en Kansas, en un calabozo privado de libertad, luz y aire fresco. La repatriación de su cadáver fue a cargo de sus seguidores, ferrocarrileros y obreros de ideal magonista, pues el gobierno mexicano seguía con el pensamiento porfirista de ser anarquista.

Hoy en día sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, llegó ahí en 1945, 23 años después de su muerte y continúan los años sin ser tan reconocido como un verdadero revolucionario, pues gracias a él se inició el movimiento armado pero se dejó de lado lo ideológico y unión nacionalista.

 

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