Paso dos para entender el presente (II)

Tania Hernández Ramírez.

In memoriam Gregorio Jiménez

A los que siguen combatiendo desde las trincheras de la verdad

Durante la segunda mitad del siglo XX México sufrió un crecimiento económico gracias al desarrollo estabilizador, implementado por el entonces secretario de hacienda Antonio Ortiz Mena, cargo que ocupó durante los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz (1958-1970). Si bien el país estaba en desarrollo, existían sectores que no estaban satisfechos con las políticas públicas, en consecuencia las generaciones que crecieron durante la década de 1960 se vieron envueltas en diferentes descontentos sociales. Los ejemplos más visibles son el movimiento ferrocarrilero de 1958 y el magisterial de 1959-1961 en el centro del país.

Por otro lado, en 1961 el Dr. Salvador Nava se postuló como candidato a gobernador de San Luis Potosí, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no lo acepto como su candidato. Nava fundó el Partido Demócrata Potosino, los resultados dieron el triunfo al candidato priista Manuel López, por lo que los navistas protestaron y en consecuencia el 15 de septiembre del mismo año durante el tradicional grito de independencia hubo un apagón en la plaza principal de San Luis Potosí, inmediatamente se detonaron diferentes armas de fuego y se culpó a Nava junto con sus seguidores de dicha agresión.1

En 1962 en el estado de Morelos, Rubén Jaramillo fue asesinado junto con su esposa embarazada y sus hijos, según Enrique Krauze el caso “es quizá el episodio individual de represión que dejaría una huella más profunda en la oposición”. Jaramillo luchó con Emiliano Zapata, apoyó la creación del ingenio azucarero de Zacatepec durante el sexenio de Lázaro Cárdenas y pasó su lucha política a la clandestinidad hasta 1957 que el gobierno lo indultó.

En la ciudad de México en 1965 el sector médico infestó las calles pidiendo más plazas y espacios para médicos residentes. Para 1966 el gobierno respondió según el testimonio de Isabel Sperry  “Regresen a sus hospitales, atiendan a sus enfermos, y como tienen razón en sus peticiones de elevación de salarios, cuando estén ustedes otra vez en sus puestos, les aumentaremos su salario” volvieron  al hospital y ¿qué pasó? Los dirigentes fueron encarcelados, hubo ceses. Despidos en masa, vigilancia policiaca y mayor control de los hospitales”.2

Finalmente el detonante al descontento social se reflejó en el sector estudiantil, en 1967 en la Universidad Nicolaíta de Michoacán hubo una fuerte represión por parte del ejército, a inicios de 1968 en la Universidad de Tabasco sucedió lo mismo al oponerse a las elecciones gubernamentales de ese año y en el verano inició el movimiento estudiantil del 68 en la ciudad de México. El Estado aplastó dichas movilizaciones mediante campañas en los medios de comunicación masiva e impresa, manipulando los hechos reales y vendiendo realidades ficticias, además encarceló a los principales dirigentes y el número de muertos aún es incierto… Continuará

1.- Más información en Anna-Emilia Hietanen, No hay mañana sin ayer. Las políticas de la memoria en Chile y México, 2000-2008, UNAM, 2011.

2.- Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco,  p. 37.

 

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