No se mata la verdad matando periodistas

Gerardo Garrido

@JerryGarrix

Sabemos que la calidad de una democracia se mide por el tamaño de sus libertades, muy especialmente, la libertad de expresión.

Carmen Aristegui.

México no es el sitio más peligroso para los periodistas. Según datos de la FIP (Federación Internacional de Periodistas) Pakistán está por encima de nuestro país a nivel mundial, pero en América Latina somos el primero en la lista. En 2015 fueron 14 asesinatos y 5 casos en el presente año; 26 en el mundo.

La FIP tiene una estadística de 2.271 periodistas privados de la vida en los últimos 20 años, es decir, desde 1996. A mediados de ese año una de las principales víctimas en el verdadero cumplimiento de su deber fue la periodista irlandesa Verónica Guerin, quien fue asesinada de 6 tiros mientras esperaba el semáforo en verde para continuar su camino sobre una avenida principal en la periferia de la ciudad de Dublín, su ciudad natal.

Guerin fue una apasionada por su trabajo de investigación e información. Contadora de profesión, comenzó en la labor periodística en 1994, escribiendo sobre el crimen organizado. Desde entonces comenzó a recibir amenazas de muerte por parte de diversos grupos mafiosos y capos del narcotráfico, a las que hizo caso omiso en diversas ocasiones, ni con una bala en la pierna lograron asustarla. Hasta junio de 1996 cuando “la silenciaron”, su muerte se dio dos días antes de que tuviera agendada una conferencia titulada ‘Morir para contar la historia. Periodistas en riesgo’.

Esta historia de tan valiente mujer fue llevada al cine por el cineasta Joel Schumacher en 2003, con guión de Mary Agnes y Carol Doyle. Cate Blanchet personificó a la periodista. El director comentó sobre esta historia que Verónica fue una persona que cambió al mundo, fue una verdadera heroína para su nación, pues después de su muerte la justicia irlandesa endureció sus leyes para combatir el narcotráfico. Su asesino, John Traynor, fue arrestado en 2010 en Holanda. Uno de los cómplices, Charles Bowden, se convirtió en testigo del Estado; mientras que el otro, Brian Meehan, cumple cadena perpetua al igual que Paul Ward.

Con la muerte de tan entregada periodista, Irlanda reformó leyes y disminuyó la criminalidad en ese país. Su legado de un periodismo veraz y sin censura continúa. No se mata la verdad matando periodistas, somos miles que seguiremos exigiendo justicia por los caídos por realizar una noble labor, que desde el año 2000 a la fecha ya suman 93.

#Ni1+, basta ya de tanta negligencia por parte de las autoridades.

 

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