Necesaria creación de programas de conservación por áreas específicas

En los ámbitos estatal y nacional existen programas para la protección del medio ambiente; sin embargo, cada ecosistema y estructura social requiere el desarrollo de protocolos locales.

Según investigaciones realizadas por expertos de la Universidad Autónoma del Estado de México, por su situación geográfica y la riqueza de su biodiversidad, en territorio mexiquense existen al menos 125 especies de mamíferos, 490 de aves y 95 de reptiles, por lo que es necesaria la creación de programas de conservación distribuidos por áreas específicas.

La experta del Centro de Investigación en Recursos Bióticos de la UAEM, Cristina Burrola Aguilar, destacó que la magnitud de los recursos naturales de la entidad es también complementada por el registro de tres mil 524 especies de plantas, 600 de hongos macromicetos, 52 especies de anfibios y 42 de plantas acuáticas.

La servidora universitaria explicó que en los ámbitos estatal y nacional existen programas para la protección del medio ambiente; sin embargo, cada ecosistema y estructura social requiere el desarrollo de protocolos locales. “Nuestro grupo de investigación está trabajando en las áreas naturales protegidas, por ser éstas un buen modelo para desarrollar acciones sustentables, debido a su reglamentación y a su diversidad biológica”.

Actualmente, detalló, un grupo de investigadores de la Autónoma mexiquense desarrollamos estrategias de conservación para determinar áreas prioritarias, mediante la evaluación de la diversidad de anfibios, reptiles y especies vegetales, en zonas como la Sierra de Nanchititla, el Parque Ecológico de Cacalomacán, las Ciénegas de Lerma y el Santuario del Agua Presa Corral de Piedra.

Para la realización de dichos esfuerzos, los universitarios han trazado objetivos diversos; por ejemplo, incrementar las áreas naturales protegidas, tener conocimiento riguroso de la diversidad biológica y su importancia para el desarrollo sustentable, así como promover el interés y participación de los diferentes sectores en torno a las sustentabilidad del área.

Cristina Burrola Aguilar concluyó que al considerar las necesidades que plantea el desarrollo no debe comprometerse la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer necesidades económicas, sociales y ambientales.

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