Nacionalismo y el derecho natural de opinar: Cuarón y su polémica

Carlos Gil Z.

Parte I

El debate que se generó en redes sociales respecto a las 10 preguntas de Cuarón y la respuesta de la SEGOB se alimentó con el enfrascamiento que levantaron los periodistas en sus columnas.

Detecto que el problema es algo que me ha inquietado, como estudioso de la historia, por largo tiempo, dado que considero ha contaminado a los individuos que viven en este territorio llamado México de manera alarmante, me refiero al nacionalismo.

Lo sucedido con Cuarón revela la relevancia del tema. Buscaré ser conciso en el porqué. Superfluamente parece estar arraigado al individuo que se identifica como mexicano; como un instinto natural de nacimiento. Hasta los individuos letrados lo activan, como si fuera una descarga de adrenalina ante el peligro, u hormonas fluyendo por el sexo opuesto, pero vayamos a una capa más profunda.

Si hablamos de nacionalismo debemos hablar de “malinchismo”. La mayoría de las respuestas en contra del cineasta usaron como plataforma este medio, dado su apego a los Estados Unidos. Los argumentos a favor se enfocaron en su derecho como ciudadano mexicano, esté donde esté. Y ¿Qué nos hace mexicanos entonces? políticamente no es donde vivimos, sino un papel que diga en alguna parte: nacionalidad-mexicana. Y no es solo por nacer en el territorio, no olvidemos la naturalización. Pero esta categoría que busca diferenciarnos de otros grupos humanos se enfoca mas allá del aspecto político, llegando hasta ámbitos culturales. El territorio nacional ha sido definido, con argumentación valida, una nación de naciones, pues son tan diversos los grupos humanos dentro del territorio que ha resultado complicada la categorización. Mariachi y zarape buscan definirno; si preguntamos a los del golfo dirán que el huapango y la jarocha, en la península la idea será otra. Así como los del norte no se identifican con el náhuatl, eso “tan mexicano” para los del centro. Y los mexico-americanos se definirán culturalmente de otra manera.

Aun así todos hinchan el pecho de orgullo aun cuando un individuo con 1/64avo de mexicano tiene éxito, se convierten en ejemplo nacional de que si se puede, somos chingones. Como fue con Cuarón. Entonces no debería ser base de una discusión sobre la valides de una interrogante, pues como dijo Solórzano “es categorizar a mexicanos de primera y de segunda”, voy un paso más allá y diría “categorizar humanos”, al final eso es parte del nacionalismo a la mexicana. Contraparte de este artículo: un derecho natural a cuestionar.

 

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