Nacionalismo y el derecho natural de opinar: Cuarón y su polémica II

Por Carlos Gil Z.

Parte 2

Pasemos a la contraparte de este artículo: un derecho natural a cuestionar

Comencemos con la filosofía. Cualquier pregunta es válida por sí misma, surge de un desconocimiento, de la duda; no se puede argumentar que el cineasta no pueda preguntar porque desconoce la situación del país, es contradictorio, luego entonces ¿Qué pregunte lo que ya sabe? Es irónica la prensa. ¿Por qué lo hacen? ¡Ah!, pasemos a la política. Cuarón realizó preguntas retóricas, disfrazó su discurso en contra de la reforma energética; recurso muy artístico por cierto. Se filtró cierta tendencia político-ideológica que alteró a los de “derecha”. Pasemos a la sociología.

Sin importar si es cierta o no la Teoría de los 6 grados (dice que entre yo y cualquier individuo en el planeta solo hay 6 personas de separación para que nos conozcamos), abre la posibilidad de identificar nuestro actuar con los que nos rodean.

Pero es solo una teoría que validaría el preguntar. El verdadero derecho natural de Cuarón: ES UN SER HUMANO QUE HABITA EL MISMO ORBE QUE TODOS NOSOTROS, acaso eso no es válido para cuestionar por las repercusiones de otros en nuestro entorno, aún sea del otro lado del mundo, porque incluso la respiración de un chino modifica mi mundo y para siempre.

Entonces ¿periodistas, políticos, artistas y jornaleros tienen el derecho natural de cuestionar la hambruna en África? o como no vivimos allá y desconocemos las políticas de sus gobernantes ¿debemos reservarnos una opinión?

A partir de ese derecho natural por cuestionar, veamos las consecuencias del acto del artista: todos los periódicos levantaron polémica, desacreditada por su tendencia nacionalista y enfrascamiento, pero surge algo importante, el siguiente paso, y que Cuarón planteó: el debate. Pero un debate social, dejando los aspectos morales y cívicos de lado, la motivación para que al que no le importaba la reforma busque información mínima y pueda entrar en conversación, cuestione, opine. Un ligero despertar. Esa es la aportación del susodicho, una pregunta que genera interés por sí misma, que mueve a las masas,  acredita su valides.

Recordemos a Michael Jackson, en la década de los noventa volteó hacia África, siendo poderoso e influyente hizo que todos voltearan con él, ese continente gozó de la atención mundial. El murió, pocos hablan de África, y son menos los que actúan en esa región del planeta, este mundo en el que todos vivimos. Ese es el poder que gozan pocos, y a veces por poco tiempo. Yo aplaudo la acción del artista, de ese ser humano, que por su simple condición de existir y tener sapiencia, puede mirar su entorno y cuestionar. Ese derecho natural que muchos han olvidado.

 

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