Por mis hermanos de Oaxaca

29-06-2016


Luis Fernando Dávila

Desacuerdo, negligencia, autoritarismo y lucha; pareciera que describo algún conflicto en un estado fallido donde un gobierno dictatorial aplasta con mano dura las disidencias en su territorio, un estado donde la gente tiene miedo de salir de su casa o tenga que sufrir la pérdida de un familiar por una causa que consideraba justa. Lamentablemente tenemos este  conflicto más cerca de lo que pareciera cuando nos limitamos a mirarlo en las noticias y creemos que el asunto no nos concierne; este conflicto es en Oaxaca, donde puede que tengamos algún conocido, estado que pudo haber sido cualquier otro pero lamentablemente fue atacado por representar una amenaza para los intereses de los poderosos.

La reforma educativa podría tener efectos contraproducentes, desde hace tiempo tenemos una educación que favorece los valores de mercado neoliberal antes que la fraternidad y el compañerismo, a eso habría que añadirle una prueba donde la información recabada podría resultar sesgada y sin relación con las competencias pedagógicas que son las que verdaderamente miden el desempeño de un profesor. Conjuntamente con la reforma laboral, que afecta directamente a las generaciones venideras, estas pueden ser debatidas por pensadores de diversa mentalidad y el resultado siempre será polémico. ¿Pero es acaso que debemos permitir que esta oposición ideológica y política pueda costar la tranquilidad y la vida de nuestros hermanos oaxaqueños?

Es repugnante ver que se llegó a la violencia por varios días, que varias zonas de Oaxaca no pudieran contar con más reflectores que mostraran fidedignamente lo que ocurrió, que el gobierno usara su maquinaría para sembrar el terror y los simpatizantes de la CNTE se sumaran a los actos de vandalismo que solo desprestigian su lucha; pero lo que más me aflige es que solo después de la barbarie se haya planteado comenzar un dialogo entre ambas partes, un dialogo que pudo haber llegado antes y pudo también haber evitado las muertes y heridos.

Aurelio Nuño sigue reproduciendo el modelo de terror priísta, comportándose como un tirano y la CNTE no ha cambiado su manera de dar a conocer sus desacuerdos, pues las marchas pacíficas han demostrado que se puede llegar al objetivo deseado y si acaso  algún infiltrado osase corromper su movilización se deben de desarrollar tácticas de exclusión de elementos indeseables para evitar se vuelvan a repetir estos actos.

Esperanzados estemos de que el dialogo pueda sustituir al conflicto armado y la paz pueda florecer en tierras oaxaqueñas, de que se pueda llegar a un acuerdo donde la prueba sea realmente un examen de evaluación pedagogía y de capacidades de enseñanza, que las escuelas en condiciones miserables puedan cumplir con un estándar óptimo de educación digna y los maestros regresen a las aulas, que es el lugar en donde se puede hacer un primer cambio por este país.

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