Mis días en la Europa de la pandemia

30-03-2020

Por: G.G.

Querido Lector

Te escribe un mexicano radicado en Saint-Étienne, Francia. Normalmente no comparto sobre lo que pasa en mi vida, pero un gran amigo mío pensó que mi testimonio podría ser importante tomando en cuenta el contexto que está viviendo el mundo, por si no lo has adivinado ya voy a contarte como viví la expansión de la pandemia Covid-19 en Europa.

Como todos desde enero, había leído y escuchado acerca de un virus que se había originado en Wuhan, al principio hacia bromas con mis compañeros de trabajo, pues siendo de origen mexicano no sobraban las referencias a cierta marca de cerveza nacional, después de las vacaciones de invierno a finales de febrero, lo que parecía estar demasiado lejos comenzó a acercarse. Italia reportaba numerosos casos y varios compatriotas, al regresar a Francia, comentaron que muchos lugares y eventos fueron cancelados en Italia a causa de la enfermedad, aun así las risas y las bromas continuaron. El 9 de marzo, regresé a mi puesto dentro de la educación nacional francesa, y el miércoles cuando celebré el cumpleaños de un amigo, noté que tenía días sin ver a una compañera de trabajo italiana, le marqué esa misma noche. Ella había perdido su autobús y su vuelo para regresar a Francia, casi rompiendo en llanto me narró que estaba en cuarentena con su familia y que estaba prohibido salir, tenía sus pertenencias y su oficio en Francia, pero lo que más le preocupó fue que le conté que yo había regresado de un bar, que acá no había ninguna medida de seguridad había menos de mil casos según las noticias.

A la noche siguiente, el presidente Francés Emmanuel Macron, anunció que preocupado por la salud de los más débiles, las clases serian suspendidas indefinidamente, mis colegas y yo celebramos, el sábado todos los restaurantes y bares cerrarían hasta nuevo aviso el presidente pidió a la gente no salir más, de igual forma muchos no hicimos caso, pero el ambiente no era igual la gente comenzó a tener miedo, veía filas en los supermercados, gente con cubrebocas, pánico.

El lunes 16 todo cambió, Macron anunció que debido a la falta de apoyo de su primer aviso y a que habían actuado demasiado tarde decidió cerrar las fronteras y ordenar al pueblo francés a mantenerse en su casa. Los policías y los militares rondan las ciudades, ahora debes salir con un permiso para poder desplazarte o de lo contrario serás acreedor a una multa de hasta 175 euros o posible cárcel a la tercera infracción, he visto a varios siendo detenidos, pero eso no es lo peor, lo peor son las cifras, como ya les conté hace solo unas semanas eran menos de mil casos ayer eran 32 mil, hoy son 37 mil y el secretario de salud ha dicho que esperan el triple la siguiente semana, de los 37 mil hay 5.700 curados y tan sólo 2 431 fallecidos, según las cifras del gobierno.

Mi ciudad ahora es un pueblo fantasma, casi todos los negocios no esenciales han cerrado, pocas panaderías y abarrotes se niegan a cerrar, han tomado medidas para asegurar su salud, pero el panorama no parece mejorar. Hace 5 días fui a mi panadería favorita, cerrada con un letrero al frente que decía “No se preocupen por Agnes, ella está con nosotros”. El centro comercial, tiene una fila para entrar y se tiene que racionar los productos, hay pocos trenes, pocos autobuses, la gente en la calle se mira con desconfianza, no hay niños tampoco. Los enfermeros y empleados exigen mejores condiciones laborales. Este confinamiento debía durar solo 15 días y ha aumentado 1 mes y medio, vivo sólo en un departamento y gracias a mi celular no he perdido contacto con mi familia, sólo un día he sido presa del pánico.

Quisiera contarles más del exterior, pero la verdad es que prácticamente no salgo, los dueños de la ciudad ahora son los policías y los vagabundos que nunca han tenido miedo o nada que perder.

En esta situación, el pueblo francés se muestra agradecido y optimista, porque todos los días a las 8 de la noche se escucha música y coro, la gente grita agradecida desde sus casas al personal que vuelve a casa después de su jornada laboral, a los bomberos, médicos, enfermero, policías. Etc.

Quizás pienses que fui un irresponsable, que es un acto típico de mexicanos, desobedecer a la autoridad, y créeme si me conocieras sabrías que sí soy muy dado a desconfiar y analizar cualquier postura que muestren los gobiernos, después de todo el discurso político de Macron había cambiado en menos de un mes, todos los franceses tenían sus dudas, la mayoría no acatamos. Todavía tengo mis dudas y sé que en términos políticos habrá ganadores y perdedores de esta pandemia. Yo sé que en México las cosas no se ven tan oscuras por ahora, y sé que el argumento de nuestra gente es: “muchos vivimos al día”, sé que es verdad; sin embargo, este virus no mirará lo que tienes o no tienes en el bolsillo, y es injusto que existan personas y países capaces de pasar o no una cuarentena, eso justamente debemos analizar y preguntar, ¿Qué generan esas diferencias, qué sistema lo permite? ¿Qué debemos cambiar?

El virus nos golpeará fuerte a todos los países, la primera batalla será en nuestras casas, resistir mantenernos dentro, la segunda batalla será al salir y levantar de nuevo la economía de nuestro país. Les envío un fuerte abrazo a todos.

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