México, Noviembre 2014

Tania Hernández Ramírez

“Protesto guardar y hacer guardar la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la republica que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande”…

Artículo 87 constitucional

 Tras el fraude electoral de 1988 y las manifestaciones de la población el blusero mexicano José Cruz Camargo evocó “tiempos oscuros un mar de gente sale a la calle”, a veinte años las ciudades del país y del extranjero se han vuelto a ver repletas. El detonante; a más de dos meses no se sabe de la presencia de 43 estudiantes de la Normal rural Isidro Burgos, ese desafortunado acontecimiento ha sembrado el dolor de viejos desaparecidos, viejos crímenes que fueron enterrados por la impunidad de sexenios pasados y el silencio de la población ante la amenaza. ¿Quién ordenó todo esto?

Tras la movilización del pasado 20 de noviembre el discurso oficial ha tratado de “inadaptados sociales, pirómanos y drogadictos” a los manifestantes, ha hecho detenciones arbitrarias a estudiantes y ciudadanos que salen a reclamar lo que la Carta Magna señala en el artículo 39, la violencia no ha nacido del pueblo, la violencia ha sido contra el pueblo desde antes del 2012, sin embargo desde el 1 de diciembre de 2012 quedó claro el mensaje del ejecutivo; aplicar la ley. Desde entonces los estados de Puebla, Quintana Roo y Campeche han aprobado leyes que ponen en peligro los derechos humanos de los ciudadanos mexicanos.  (Revisar #LeyBala)

A 103 de la proclamación del Plan de Ayala no se debe olvidar que siguen pendientes los postulados que se exponen:

Reparto agrario de parte de las tierras de los grandes hacendados, previa indemnización

Restitución de las tierras usurpadas a los pueblos durante el Porfiriato.

Los objetivos de la rebelión agraria de los zapatistas

Nota: leer un buen libro nos hace estar con nosotros mismos, se recomienda el poemario “No me preguntes como pasa el tiempo” de José Emilio Pacheco.

Referencias

José Cruz Camargo, “El ángel”, Real de Catorce en álbum Tiempos Obscuros, México, 1988.

 

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