Memoria de mis putas libres: El erotismo es sensorial

Por Michelle Gaytán Sánchez

Los próximos 12 y 18 de abril se realizará el evento “Memoria de mis putas libres” en el Foro Cultural 304 la primera fecha y en el Centro Toluqueño de Escritores la segunda; la propuesta busca crear una atmosfera interactiva que permita una experiencia sensorial en el público. Involucrando los cinco sentidos en la experiencia que te sumergirá en una atmósfera cargada de elementos y símbolos eróticos, todo para encaminar al espectador hacia la parte central del evento: la presentación del performance: “Memoria de mis putas tristes” presentado por Joselin Velázquez y Michelle Gaytán que es acompañada de otras tres propuestas artísticas: Karla Olguín nos presenta “La regla” un performance sobre los prejuicios culturales que asechan a la mujer en su primera menstruación, Saly Beals explora los movimientos desde la imposibilidad física utilizando prótesis en su ejercicio llamado Prosscorporal, Tania Ortiz nos sumergirá en ritmos de percusiones y movimientos de cadera hipnotizadores con su presentación de danza árabe.

Elementos como humo, luz negra, contacto directo con texturas de telas, inciensos con aromas afrodisiacos, cocteles eróticos y comida con nombres bastante sugerentes que se encargan de generar en los sentidos del publico una sugestión que permite abrirlo a la experiencia artística. Una experiencia estética en todos los sentidos.

El concepto central en el que se diseña toda la producción es el erotismo, una re-significación del erotismo en la mujer, que culturalmente ha sido tomada como objeto del deseo y no como sujeto; la negación al placer y el deseo en la mujer ha estado presente en la cultura desde tiempos lejanos, la conformación de las primeras sociedades, así como el surgimiento de las religiones, y sus estructuras de comportamiento y moral, puso en manos de otros lo que le perteneció siempre a ella, su satisfacción sexual.  La satanización de actos como la masturbación, el inicio a la vida sexual, y el descubrimiento de su deseo ha generado en las mujeres una negación inconsciente. Imaginarios con la que se construye en la cultura son mujeres como las de las vírgenes o la ninfa, inmaculadas, mesuradas siempre, inocentes, sin deseo sexual, ambas figuras representan a mujeres consagradas y devotas. Mitos como el de Medusa o la virgen María Magdalena ejemplifican perfecto la imagen de la mujer pura o impura transformada por la divinidad para impedir su sexualidad. Estas figuras representan el sufrimiento, sufren su condición de mujer, por provocar deseo aun sin desearlo. Su sexualidad representa una maldición. La puta se puede convertir en virgen siempre y cuando se niegue a su sexualidad y la virgen puede volverse puta si se entrega a su deseo.  El placer en estas figuras es completamente inexistente, no es ella la que siente, sino la que hace sentir. Queriendo o no desata pasiones, pero no las propias sino la de los demás.  Su deseo se objetiviza al grado de volverse totalmente ajeno.

El performance busca generar en el espectador una reflexión hacia los valores y educación en torno a la sexualidad y abrir la puerta a la mujer de sentirse libre de explorarse y conocer su sexualidad, pero sobre todo de vivirla como ella decida vivir su deseo.  Ser libre de prejuicios y permitirse gozar y ser gozada, como algo perfectamente natural, parte de su naturaleza humana. Dejar de vivirlo como una maldición y más como un regalo. Es por esto que la carga sexual no está enfocada a provocar deseo al otro, sino al disfrute de uno mismo, al deseo propio, es una invitación a gozarse a uno mismo.

El nombre está inspirado en la novela de Gabriel García Márquez: “Memoria de mis putas tristes” como contra respuesta a la historia que se presenta, ¿Por qué las putas tendríamos que estar tristes?, explorando la palabra puta con todas sus connotaciones y contextos en los que se utiliza culturalmente.

Las organizadoras comentan la importancia de romper con prejuicios culturales que coartan a la sociedad y la vuelve intolerante, insisten en la manera en la que se puede atraer a la gente a realizar reflexiones desde una propuesta artística y discursiva. Por eso la autogestión de estos proyectos es fundamental, donde los públicos son el elemento principal para la permanencia.

 

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