María Amparo Casar: ¿Misma historia en Guerrero y Michoacán?

Por María Amparo Casar  @amparocasar ADN-Político

A las condiciones de pobreza y violencia ancestrales del estado de Guerrero, en septiembre del año pasado se le sumó el desastre natural por las tormentas Ingrid y Manuel. Numerosos municipios quedaron dañados y sus habitantes sin casa, trabajo, escuelas, hospitales, áreas cultivables y alimentación.

El gobierno federal actuó rápido y las encuestas revelaron una alta aprobación por las medidas anunciadas. Entonces se informó que ante la emergencia del estado, no sólo llegaría ayuda para la sobrevivencia inmediata sino un programa de empleo temporal, recursos para campesinos y ganaderos, un plan integral de conectividad, 525 millones de pesos para la reactivación de las micro, pequeñas y medianas empresas, además de diversos estímulos fiscales.

También prometieron investigar la responsabilidad de funcionarios que permitieron la construcción de viviendas en zonas inundables. Unas semanas después el gobierno federal anunció la cantidad de 30 mil millones de pesos para algo denominado el Plan Nuevo Guerrero. El presidente remató sus declaraciones diciendo que los recursos ya fluían y que entre la población y el gobierno harían de la crisis una oportunidad.

Cinco meses después el gobernador Ángel Aguirre declaró en dos ocasiones que no ha llegado un peso de los 30 mil millones anunciados.

Ahora es Michoacán el que se declara en emergencia. No por un desastre natural sino por un desastre social y político. Muertos, secuestros, autoridades compradas por el crimen, autodefensas armadas, empresas paradas, tiendas incendiadas, escuelas y hospitales cerrados.

La respuesta del gobierno: el nombramiento de un comisionado, la visita al estado con la mayoría de los integrantes del gabinete, la promesa de investigar a las autoridades locales metidas al crimen y, adivinó usted, un Plan Michoacán con 45 mil millones de pesos para lo mismo que en Guerrero: empleo, apoyo a empresas, ayuda a campesinos y ganaderos, estímulos fiscales, infraestructura, conectividad, escuelas, hospitales…

¿Por qué habría de ser distinta la historia de Michoacán de la de Guerrero? ¿Porque ahora visitará el secretario de gobernación dos veces al mes la entidad? ¿porque el secretario de Hacienda se encargará de que los recursos bajen? ¿porque Michoacán está gobernado por el PRI? o ¿porque a diferencia de Guerrero en Michoacán se estacionó un comisionado?

En Guerrero no se ha dado seguimiento ni se ha llamado a cuentas al gobierno federal por lo prometido y no cumplido. ¿Lo mismo ocurrirá con el Plan Michoacán que, como el Plan Guerrero, fue glorificado cuando se anunció y cinco meses después descubrimos que todo se quedó en declaraciones?

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