¿Legalizar o seguir en guerra?

Por: Gerardo Garrido

La legalización de la droga aún es un tema muy debatido a nivel mundial. En México, las muertes provocadas, en relación al tema de los narcóticos, son por el crimen organizado y no por el consumo de dichas sustancias. La nicotina y el alcohol son drogas adictivas y de las más dañinas que existen, su portabilidad, compra, venta y consumo no son motivo de arresto, excepto ingerir bebidas alcohólicas en vía publica pero esto no es causa de un delito mayor, como al fumar marihuana.

Estadísticas de la OMS indican que el alcohol es responsable de mortalidad de un 8.8 %, de la población mundial; el tabaco del 3.2 %; 0.4 % a causa de las drogas ilegales. (milenio, 2010/05/23). Portugal legalizó todas las drogas hace 10 años, registrando un incremento mínimo en el consumo de éstas. En Amsterdam, a pesar de lo que se cree, la marihuana no es legal, aún está en proceso la ley de legalización, está penalizado cultivar, vender y consumir. A pesar de esto el gobierno tolera la venta de hasta 5 gramos por individuo, mayores de edad, en sitios específicos como cafés o restaurantes. En Canadá pasa lo mismo, a diferencia de que es legal para consumo médico. California, Estados Unidos, es el estado con mayor número de cultivos de la planta cannabis, pero su venta es única y estrictamente con receta médica y es entregada a domicilio por personal autorizado para el cultivo y venta de la cantidad indicada por el Médico.

Muchos no lo saben, pero en México las drogas están legalizadas para consumo personal, es decir, en pequeñas cantidades: marihuana y opio 5g; cocaína 500mg; heroína 25mg; metanfetaminas 200mg; peyote 1kg (ésta, para los huicholes tiene significado divino); hongos 250mg. (el universal, 2009/04/29). Éstas son algunas de las drogas legales en nuestro país. El senado mexicano aprobó su legalidad y consumo, de estas pequeñas cantidades, en abril del año 2009 (mientras todo el país estaba asustado por la “pandemia” del virus H1N1). Pero su venta sigue siendo ilegal. Portar un poco más de lo permitido se considera como narcomenudeista, a quién se le sorprenda consumiendo es fichado como consumidor, creándole un expediente e invitándolo a participar en centros de rehabilitación, esto en dos ocasiones, para la tercera ya es considerado como adicto y tendrá que ser recluído, en dichos centros, para una rehabilitación total. Mientras se tenga lo permitido no es motivo de arresto.

La articulista del New York Times y ex oficial y agente especial de investigación de la Fuerza Aérea estadounidense, Sylvia Longmire, comentó en su columna que la legalización de la marihuana no es la solución para debilitar a los carteles mexicanos. Ella, argumenta que la marihuana no es la única droga con la que trafican, añadiendo, el tráfico de cocaína, heroína y otras sustancias estimulantes, al igual que armas, extorsión y secuestros. De estas actividades ilícitas destaca la venta de marihuana, ya que de ésta obtienen el 60% de sus ingresos. Al legalizar el cultivo y venta de la cannabis, habría mayores beneficios para el pueblo, tal vez no a corto plazo, pero disminuirían los asesinatos, las guerras entre carteles, no habría “fugas” en la economía y el gobierno tendría control sobre estas ganancias, con las que podrían crear centros de educación para el consumo, en la preparación de una policía más eficaz para combatir al crimen (porque es lógico que el comportamiento ilícito seguirá), se les quitaría poder económico, y por lo tanto político, a los narcotraficantes, quienes obtendrían menos ganancias y así impedir la compra de armas, policías y gobernantes corruptos, y posiblemente con esto también logre bajar el porcentaje de los secuestros y extorsiones.

Como he mencionado, la marihuana, no es sólo una droga, es una planta medicinal utilizada desde hace mucho tiempo y que se sigue utilizando, y no precisamente fumada, para aliviar malestares musculares, dolores de cabeza, problemas en los ojos, controlar alergias crónicas, se emplea en enfermos de cáncer en tratamiento. No contiene adictivos ni químicos como el cigarro, no provoca el desarrollo de las células cancerígenas, no daña ni provoca enfisema pulmonar y el ser propicios a un paro cardíaco. Fumar puros o tabaco de pipa es igual que fumar hierba, ya que la hoja de tabaco también es un alucinógeno usado en rituales por sacerdotes en tiempos prehispánicos y en la actualidad por algunos chamanes para entrar en trance y tener contacto con la deidad o algún espíritu.

Para concluir, pienso que la penalización de la droga lleva a nada, la solución es legalizar y así dejar de fomentar el crimen organizado. La prohibición genera más consumo, principalmente, en los jóvenes de entre 12 y 17 años, y una temprana adicción por no educarlos con algo que puede ser permitido. Uruguay acaba de legalizar venta y consumo, tal vez habrá que esperar al menos dos años para ver cómo está funcionando la sociedad después de la ley aprobada, veremos si aumenta el consumo, disminuye o se genera una conciencia social para consumir la planta alucínogena.

 

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