La crisis histórica de la UAEMex en un diálogo

16-12-2019

Por Carlos Pérez

“Alfredo Barrera Baca rector,  reconoce que la Universidad Autónoma del Estado de México vive una crisis de violencia, específicamente violencia de género que engloba machismo, misoginia, acoso, hostigamiento sexual, violencia… ¿qué es la violencia política? -Violencia política, sexual  y feminicida”  Alfredo Barrera Baca, 13 de diciembre del 2019.

Con estas palabras, después de un ríspido intercambio de opiniones y hasta que al menos tres denuncias públicas sobre el actuar de autoridades de la UAEMex en cuestiones de género salieron a la luz, Baca firmó el punto 1 del pliego petitorio presentado por el sector estudiantil que se dio cita este viernes 13 en el “Patio del Cincuentenario” del edificio central de Rectoría.

El feminicidio de la maestra de danza Sonia Pérez, movilizó a la comunidad universitaria, lo que trajo consigo; la toma del edificio de rectoría el 11 de diciembre por parte de estudiantes, así la comunidad estudiantil propició abrir el espacio para el diálogo.

Posiblemente el momento más tenso e incómodo en el que el rector de la UAEMex, la secretaria de rectoría Jannet Valero Vilchis, el Abogado general Luis Raúl Ortiz Ramírez y toda la administración universitaria  del periodo 2017-2021 se han encontrado- no solo porque estaban sentados en el suelo-, sino porque llegaban a un acto en el que por primera vez su control estaba dañado y como si estuvieran frente a su televisor presionaron varias veces de forma desesperada para intentar ver algo distinto a lo que dos días atrás habían contemplado.

Esa presión, los llevó a pedir que las botellas de agua de los estudiantes fuesen entregadas, que los interesados en ingresar al diálogo fuesen verificados en una base de datos para revisar su estatus en la Universidad, a tener dentro del recinto a no menos de cinco personas con características intimidantes, sin distintivos institucionales que en palabras del rector son su “seguridad personal”. De manera más grave por el mensaje que trae consigo, permitieron o solicitaron que las inmediaciones de la rectoría fuesen custodiadas por policías estatales. 

Un importante número de medios que de forma “extraña” no producen un importante número de notas periodísticas post diálogo, apuntaban con sus cámaras y estiraban micrófonos, pese a la solicitud previa de las estudiantes de darles espacio para el diálogo, no había las condiciones para lograr escuchar con claridad lo que se decía.

Con ese ambiente adverso  el estudiantado que fue encabezado por mujeres muy jóvenes,  tomó la palabra, planteó el orden del día y solicitaron que los consejeros universitarios localizados a espaldas del rector, se presentaran y tomaran parte en la reunión.

El sector estudiantil leyó y argumentó uno a uno los planteamientos, algunos acompañados de consignas, como: “Sitzi vive, la lucha sigue”, encarados con una sonrisa despectiva de algunos y algunas administrativos.

Las respuestas del rector, el abogado general, la secretaria de rectoría y las académicas especialistas en materia de género fueron planteadas con una marcada insistencia en torno al “estamos trabajando como nunca”, “su posición invisibiliza lo que se viene haciendo”, “podemos mejorar con la ayuda de todos”; acompañado por intentos de hacer tropezar a las estudiantes con cuestionamientos de representatividad y de “intransigencia”.

Esta ardua labor orquestada por la Universidad y reiterada por las autoridades en torno a la violencia contra la mujer, puede ser contrastada en lo académico, un ámbito que no estuvo a debate, pero que debe ser analizada a profundidad pues si se accede al repositorio institucional http://ri.uaemex.mx, -el espacio con miles de publicaciones donde se reúne, preserva, divulga y se da acceso a la producción académica, científica, tecnológica, de innovación y cultural de la universidad- y se coloca en el buscador la palabra feminicidio nos encontraremos con 9 resultados de los cuales solo 4 intervienen directamente en  esta problemática ¿Es esto suficiente frente a que es la Máxima casa de estudios del Estado con mayor número de feminicidios del país? ¿Qué ha generado la Maestría en Género, Sociedad y Políticas Públicas al respecto? ¿Esta problemática no tiene interés para los académicos?  ¿Hay temas que no se deben tocar para no incomodar al gobierno del Estado?

Con una gran capacidad para dar salida a los temas, las estudiantes manejaron y condujeron a través de la moderación el histórico primer diálogo entre la administración de Alfredo Barrera Baca y las expresiones del movimiento estudiantil y feminista, dando propuestas entorno a los protocolos de género y ante los actos que consideran censuran o criminalizan la organización estudiantil, con este proceder lograron que la tensión y los nervios pasaran del lado del rector cuando en el punto catorce del pliego se pidió nuevamente su renuncia junto con la de secretarios y abogado general.

La respuesta inmediata fue que la demanda era inaceptable, a lo que las universitarias respondieron con una rápida salida en la que se aclaró que ese punto se exigirá  después -si las autoridades no cumplen los trece  aspectos ya acordados durante todo el diálogo-.

En esa demanda número catorce el espacio para la firma quedó vacío, una exigencia que aunque sorprenda a los más jóvenes en la UAEMex ya ha sido planteada e incluso ya se ha materializado, sería difícil creer que el ahora rector de la universidad, ha olvidado esos pasajes durante su época de estudiante en la ciudad de Toluca,  donde en los años 70, la universidad perdió la calma y donde el santuario de rectoría fue profanado por una joven generación a la que el pertenecía.

Es probable que los acontecimientos trajeran a su memoria esos momentos de los que las autoridades no hablan, como si fuera una historia oculta tras la pintura blanca. José Alam Chávez y el propio Sol de Toluca,  podrían entrevistar al rector o indagar un poco más en los contemporáneos a esa generación, para modificar sus afirmaciones “desde 1968 no se tomaba rectoría” o “Por primera vez en la historia, colectivos de universitarios mantienen tomado el edificio principal de la UAEMex”.

Para las protagonistas del diálogo y de la toma de rectoría del 11 de Diciembre, e incluso para los académicos y trabajadores de la universidad que han visto con satisfacción la lucha estudiantil, puede resultar inspirador saber que las y los estudiantes de la UAEM, así como los trabajadores de la universidad, en los años 70s tomaron ese edificio en reiteradas ocasiones;  al menos tres veces por parte del movimiento de la “Preparatoria Popular”  en el cual los mismos estudiantes universitarios habían organizado la creación de una preparatoria donde daban clases a jóvenes de escasos recursos que no habían podido ingresar a la UAEM.

Las tomas de rectoría se dieron en exigencia del reconocimiento de esa preparatoria y respondían a una cerrazón total de la administración, estas tomas incluyeron eventos culturales en el aula magna donde estuvieron presentes renombrados artistas y luchadores sociales como José de Molina y José Hernández Delgadillo quien en uno de esos actos elaboró con los universitarios un mural en homenaje al movimiento estudiantil de 1968, justo sobre el muro donde este viernes podía leerse la frase “Estamos hartos”.

En el aula magna, el cuadro de López Mateos fue también testigo de la inconformidad y luego de ser “dañado” en una de las acciones estudiantiles las autoridades llegaron al grado de hacer un cuasi- religioso acto de desagravio.

El movimiento de 1976 siguió a la lucha de la preparatoria popular y realizó tomas de rectoría en el marco de paros y huelgas estudiantiles en los planteles, contra la política de imposición que desde ese entonces ligaba a la universidad con el gobierno del Estado concluyendo con la destitución del rector Jesús Barrera Legorreta. Posterior  al movimiento estudiantil surgió el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma del Estado de México quien tomó rectoría  al menos en dos momentos como parte de la huelga que desarrollaron por su toma de nota y por la firma del contrato colectivo, demandas a las que la autoridad respondió conformando un sindicato oficialista acorde a sus intereses.  

Como en esos tiempos  de cambios hoy surge la voz universitaria exigiendo justicia para Sonia Pérez y muchos casos más, los movimientos estudiantiles como el actual no son producto de una realidad cerrada de la universidad, sino de momentos de cambios políticos, económicos y sociales. Dentro de las palabras más claras del rector Alfredo Barrera Baca encontramos ese reconocimiento de la crisis y la violencia estructural por la que atraviesa el país, pero pese a eso evita mirar que la respuesta de las estudiantes es ya el proceso de cambio que está chocando con una institución universitaria que es parte de la crisis, pues arrastra consigo su pasado y  presente autoritario, machista, gobiernista y conservador.

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