La credibilidad de las instituciones mexicanas: “El Bronco” en la contienda

Por: Marco Antonio Gutiérrez Martínez

La resolución del TEPJF (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) nos sorprendió a varios; en una noche cambio el panorama político de los próximos meses, ya que la integración de Jaime Rodríguez “El Bronco” aumenta la competencia electoral.

Tras el anuncio, Jaime Rodríguez comentó con el lenguaje que todos le conocemos: “Ya le dio miedo a Andrés Manuel, es así, ve el coco y se asusta; voy por él y punto, que se cuide, voy a trabajar para lograr más votos que él”. A partir de esto se han generado múltiples impresiones: entre los presidenciables es notoria la poca importancia que ha tenido la anexión de “El Bronco” a la contienda, a excepción del puntero de las encuestas (con o sin bots, que le ayuden a dar una imagen “de virtual ganador”, como dijo Francisco Abundis, director de Parametría, en el Coloquio internacional “Y tú, ¿le crees a las encuestas?” organizado por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset) Andrés Manuel López Obrador, quien ha cruzado palabras con él con su también conocido lenguaje coloquial, dijo mientras estaba de gira en Zacatecas: “[‘El Bronco’] es una mancha más al tigre (…) [decisión] muy contraria a la limpieza que debe haber en los procesos electorales”.

Le llovieron críticas al Tribunal de todas partes, ya que parece increíble que una institución haya tomado una resolución como esta: a pesar de que, como lo informo el consejero Ciro Murayama del INE (sí, el mismo INE entro en controversia con el TEPJF), Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón envió un total de 2’034,403 apoyos entre octubre y febrero, de esos fueron coincidentes con la lista nominal 1’022,408, lo que significa que de entrada se le descartaron: 266,357 inconsistencias, 11,748 que estaban en padrón pero no en lista nominal; 15,938 bajas del listado, que incluye a 7,044 personas que habían fallecido y a 7,070 cuyas credenciales ya no estaba vigentes, con hasta 10 años de antigüedad; 6,630 no encontrados en la lista nominal; 1,869 estaban fuera del régimen de excepción ―que no vivían en municipios de alta marginación para presentarlos en papel―.

¿Por qué le dieron la candidatura? porque se le negó su garantía de audiencia y se violó su presunción de inocencia. Diría un expresidente de cuyo nombre ahora no quiero acordarme: “haiga sido, como haiga sido”, Rodríguez Calderón aparecerá en la boleta electoral; podemos  argumentar que las firmas, con trampas o no, se presentaron, caso similar al de Margarita: con “inconsistencias” o no, lograron entrar en la contienda. Es ahí donde encontramos un problema con el mensaje que el TEPJF mandó con su decisión: no está mal hacer trampa cuando las leyes lo permitan, mensaje que pone en tela de juicio el compromiso republicano de las instituciones mexicanas.

Electoralmente, mi proyección es que “El Bronco” no terminará ganando la elección, ni siquiera logrará más votos que algún candidato por partido político. Logro burlar, legalmente, a las instituciones mexicanas. Su anexión no es un acierto, sino un desacierto para la credibilidad del gobierno mexicano, que es aprovechada por la oposición representada por Andrés Manuel López Obrador y Morena, que capta los votos de las personas que, a pesar de la campaña “de miedo” contra él, está convencida lo suficiente para darle su voto. Por mi parte, sigo el ejemplo de aquel verso de Joaquín Sabina: (…) despierto y voto por el miedo de hoy, porque cada día, parece que tiene un miedo distinto, hoy es Venezuela y Andrés Manuel, ayer era el Cuba y el comunismo, mañana… mañana quien sabe, quizá sea Anaya y los gobiernos de coalición. En política, como lo prueba la anexión de “El Bronco”, las cosas cambian de un día para otro.

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