Estudiantes como esperanza de liberación

Axel López

@Ax7Lopez

 

El pensamiento estudiantil, radical, nuevo, revolucionario, es constantemente un faro lleno de ideas liberales que alumbran la ilusión y esperanza del pueblo, que desea la erradicación de zozobra y angustia por la constante amenaza de la elite política, expectante en las sombras del miedo creciente en la razón social mexicana.

Movimientos estudiantiles, nacionales e internacionales, son el impulso que necesita una sociedad estática, aparentemente inmóvil, pero con el deseo y la necesidad de un mundo cambiante, modificable al querer del pueblo y no del dinero. En México hemos sido constantes admiradores de los grandes estudiantes que han creado un nuevo modelo de esperanza, sin distinción de raza, clases sociales e instituciones privadas o gubernamentales, simplemente unificadas, amantes del intelecto y el estudio, buscadores del bien social, del bien común, del bien mexicano.

La ideología de los estudiantes mexicanos ha sido el paso firme para poder llegar al impacto que se necesita, para cambiar y modificar el pensamiento de opresión y desinterés en la población, en la idea de sumisión que el gobierno nos has creado, a través de sus constantes y diversas pero no diferentes formas de control.

Nuestra historia nos demuestra manifestaciones como la de los estudiantes del 68 que ha llegado a los 47 años desde su acontecimiento; estudiantes del INP y la UNAM que recurrentemente luchan por la autonomía y la educación que han logrado y mantenido en sus instituciones. El reciente hecho de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y de todos los estudiantes de las demás escuelas a lo largo de la república que combaten contra la desigualdad y la directa e injusta privatización a la libertad de expresión e ideas, nos llaman a darnos cuenta de que si se puede cambiar la vida del ciudadano mexicano.

Sin embargo, el Estado busca desesperadamente una forma de mantener en opresión al joven estudiante, ya que el enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto; evidenciando el constante uso de represión hacia ellos, ya sea intentando la sumisión del pensamiento cambiante y liberal, la minimización hacia la necesidad de tener una mejor educación en el país, el abuso por parte de las autoridades hacia las movilizaciones o manifestaciones, hasta la desaparición forzada y el asesinato a mano armada, descarada e inhumana, para poder así impregnar el miedo hasta en el ser más racional.

El miedo es control, y las instituciones controlan la necesidad de expresar nuestras ideas, pero ¿por qué no seguir oponiéndonos a esta nueva vida del miedo? El pensamiento nuevo del estudiante común ha venido siendo modificado e influenciado por las mismas problemáticas que se viven en nuestra nación, los medios y las instituciones gubernamentales, ya sea desde la misma universidad hasta el dialogo con otros compañeros estudiantes. La falta de interés de la gente en la decadencia de la política, de la economía y de la sociedad mexicana se ha vuelto más latente. La juventud carece de indignación y de autocrítica. Es común notar a simple vista la desigualdad e indiferencia ante ellos mismos, cada vez más hasta llegar a la explotación del pequeño espacio de rebeldía en su mentalidad ya devastada.

Estos tiempos de desolación intelectual son aun resistidos por los pocos estudiantes rebeldes, que buscan la modificación del pensamiento corriente para poder suplantar una nueva idea de libertad y de creencia, de confianza en la sociedad mexicana y mejor aún, de esperanza para poder seguir peleando en esta dura e interminable lucha que nos ha dejado miles de heridos y muchos más muertos.

La noche ahora es para ellos, para los que hoy defienden lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos, la noche es para aquellos que seguimos en esta búsqueda del triunfo de la razón por encima de la opresión; el día llegará para la sociedad mexicana, para el pueblo y los estudiantes que hoy por hoy continúan de pie después de estos duros abusos; el Sol los apuntará reconociendo este ímpetu veraz y les otorgará ese momento de paz y sosiego. Nos llenaremos de heridas pero volveremos al amanecer con la libertad, ya no como esperanza si no como realidad; pero sin olvidar que el estudiante es y siempre debe ser revolucionario.

___Todo nuestro contenido es libre de compartir___

Comenta esta publicación

Comentarios