En el mundo del abismo

Por: Mario Alberto Sandoval Molina

En este planeta se da la guerra eterna por espacio y recursos, se matan unos a otros por el control del clan de humanos, se arrebatan el poder de las formas más viles imaginables; matando, mintiendo, contando historias de progreso que solo se han visto en novelas de ciencia ficción, ficción plasmada en una pantalla, viendo personas ficticias, viviendo vidas ficticias, realidades inventadas de verdes prados de cartón “sustentable” dibujado por las empresas más contaminantes, los monstruos imperialistas. Sin embargo estamos cegados, en una mirada de hombre, vemos el cielo como humanos, pensamos como humanos, vemos animales como humanos, estamos rodeados de humanos.

Tan es así que, ¿cuántos de ustedes lectores se preocupan siquiera de no pisar al bicho que va cruzando la calle? Las cifras de muertos van en aumento, aparecen muertos por doquier, este es un mundo de muertos y desaparecidos, algunos partidos por la parrilla de un automóvil, seres moribundos en su mayoría de 6 patas, y ¿acaso a alguien le importa? ¿Dónde están los milenios de silencio para honrar a los seres que nos dieron vida? ¿Cuántas banderas a media asta hay por los millones de animales “mexicanos” que desaparecieron de la faz de la tierra? Quizá el tributo más vil sea el de la indiferencia, legado de la inconciencia, del oscurantismo medieval que nos cubre con su manto pintado de Clero-Estado.

Recientemente, con la visita en la cumbre de los “Lideres” de Norteamérica se han pactado más “acuerdos” que según las malas lenguas impulsarán el desarrollo que México necesita, pues cabe resaltar, que México necesita más minas a cielo abierto que contaminarán el aire y miles de litros de agua para la población, pues México necesita regalar sus recursos naturales a extranjeros, canadienses principalmente. Mucho se ha especulado sobre la recategorización del Nevado de Toluca, realizada por Enrique Peña Nieto en Octubre del año pasado. En la que se le quita la protección a la mayor parte del Nevado, para aprovechar los recursos que dicen serán para la población aledaña y para la recuperación forestal mal planeada por la fábrica de agua de la empresa que cada Navidad nos invade con un barbón inexistente. Y una vez más, volcamos la vista al hombre, pues el progreso es para el hombre no para las millones de especies, ¿a quién le importa el ajolote que vive en el Nevado de Toluca? ¿a ti te importaría morir a manos de un desconocido?

¡Que siga la farsa!

 

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