En Días Pasados -La Fiebre del Ruso-

Por Ali Pachecovich                                                                                                                   

La Fiebre del Ruso

Esta breve enfermedad en tiempo de elecciones, dicen los menos paranoicos, se desarrolló durante el “Brexit”, el Referéndum Catalán, las elecciones en Francia y en la victoria de Donald Trump. Ahora, como aquella pandemia de H1N1, llega a México, los infectados son los priistas y uno que otro intelectual.

Y es que, como novela de la “Guerra Fría” llevada a la pantalla grande, escrita y dirigida por algún director hollywoodense, los agentes rusos, herederos de la KGB soviética han reclutado a John Ackerman e Irma Sandoval para desestabilizar las elecciones en México y cargar los dados a favor del precandidato a la presidencia de la república por MORENA, Andrés Manuel López Obrador y que sería obviamente la primera fase del plan. Eventualmente, la URSS de Lenin, perdón la Rusia de Putin instauraría algún tipo de dictadura “chavista” y ¿por qué no? traer a escondidas algunos misiles nucleares capaces de alcanzar cualquier ciudad de Estados Unidos.

Así de grave, es esta enfermedad muy contagiosa, pues Enrique Ochoa, presidente del PRI, se la “pegó” al resto de los desesperados tricolores, pero no se preocupen, La Fiebre del Ruso tiene cura, y no, no fue desarrollada en ningún laboratorio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos basta con tomarse tres gotitas de realidad mexicana para mejorar la salud.

Hace unas semanas regresé de Cuba, hace unos meses aprendía a hablar ruso, visité el Uruguay de Pepe Mujica, la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner y el Brasil de Dilma, ahora estoy a la espera de algún contagiado quiera expulsarme del país por considerarme un potencial populista, chavista y agente ruso.

Recuerden estamos a  meses de sacar al PRI del Gobierno Federal así que procuren no contagiarse de la Fiebre del Ruso.

 

Punto y Aparte

El presidente Peña Nieto se engaña solito, como se puede dar amnistía a los criminales, si estos están en las calles, cabildos, gobiernos estatales, secretarias federales y gozan de impunidad.

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