El México que ignoramos

Por: JA Navarro

Estuve pensando por un tiempo lo que iba a escribir en la primera edición del periódico de este año. Lo pensé bastante y no encontraba un tema en específico, un tema bueno, uno que satisficiera mis intenciones. Decidí simplemente escribir sobre lo que precisamente me pasa, no hay muchas cosas ahora que hagan satisfacer nuestras expectativas en nuestro México. Estamos limitados a malas decisiones gubernamentales, intensas campañas televisivas sobre materiales tecnológicos desechables y remplazables a corto plazo, futbol mediocre, o más bien mediocridad en cada aspecto de los días y de las cosas que nos ofertan, principalmente educación elemental.

Ignoramos demasiado, y esa es una de las cuestiones por las que estamos justo así, sin tener que escribir, sin tener de que hablar. Ignoramos desde el mas mínimo detalle de nuestro entorno, no nos importa lo que suceda, aunque sepamos que después estaremos quejándonos de lo mal que van los asuntos que precisamente ignoramos. Ignoramos en cuanto al desconocimiento de las cosas y en cuanto al poco o nulo interés que nos generan cosas importantes, decisiones mediáticas para todo mundo o cosas tan simples como decidir quién nos gobierna.

La parte de ignorancia de la que estamos hablando no es simplemente porque faltamos a la escuela, porque no tenemos estudios o porque no tenemos la capacidad de digerir cuestiones políticas, sociales o determinantes en la sociedad, esa ignorancia es también parte de lo que generamos desde dentro, por las cuestiones de rumbo que ha tomado la sociedad. Puesto que hoy  en día es más impórtate tener un aparato electrónico de la última moda y de lo más costoso posible, que comentar en familia las cuestiones sociales que aquejan a nuestro país, mas importante incluso que hablar de sexo o de alguna de esas cuestiones que antes eran delicadas en la familia. Hoy justamente esas cuestiones se resuelven en la internet.

Pasamos más tiempo en la internet, que cocinando pastelillos con la abuela. Es una cuestión de materialismo, moda, contemporaneidad, egocentrismo y sociedad inestable. Hoy es elemental ponerle filtro a todo, todo funciona por filtros. Los más mínimos detalles de las cosas y las sociedades se rigen por filtros. Ese tipo de filtros de los cuales todos nos quejamos después. Creados ya sea para hacer algo más exclusivo o hacerlo más novedoso, o simplemente creados para diferenciar lo que funciona ahora y lo que va a ir después.

Quizá todo esto lo conocemos, lo sabemos y tenemos bien entendido. ¿Es por eso que estamos tan metidos en esto no? Pero ¿Cuándo hemos podido dejar todo eso que la sociedad llama “moda” y ser anticuado y coleccionar buenos momentos? A este paso, en una sociedad, en un mundo tan consumista en el que vivimos, justo eso, nos terminara consumiendo, y cuando nos consuma, inventaran cosas y filtros para esa gente consumida sin oportunidad siquiera de ser feliz.

No es una cuestión tan complicada, simplemente hay que dejar de lado las cuestiones globalizadas y cambiar esos filtros por sociedades que cultiven amor, ciencia casera, arte, cultura, conciencia, familiaridad, pero sobre todo que nos haga volver a ser humanos.

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