El hombre que ya jamás será.

10-06-2018

A mi abuelito Carlos

La muerte, esa sensación inexplicable hasta que la vives, no saber cómo actuar en un funeral, no saber qué decir a la persona que ha perdido a alguien, para siempre. Ese instante de dolor que se mitiga siguiendo algún ritual o norma social. Hace un año llegó a mi, de manera muy cercana. Y si, es el mayor dolor que se puede vivir. Mi abuelito falleció, mi guia, mi héroe, mi ejemplo. Y así fue como me di cuenta de que hombre que ya jamás será. No tú, abuelito, tu fuiste y serás. Serás el abuelito, serás el padre, el esposo, el tío, serás el amigo que bromeaba, que aconsejaba y ayudaba, gritabas muchas veces, pero también muchas veces reiste. Seras esa persona que muchos llevan siempre en su recuerdo con cariño, respeto, admiración y perdonadas tus faltas.

El hombre que jamás será era yo. Jamás podré ser quien te de un nieto para reir y disfrutar, no seré el hombre que al formar una familia tan hermosa como la que tú creaste te la pueda presumir, o aquel que te abrace cuando logre un triunfo de esos que siempre quisiste para mí, aquel que viva tus consejos y pueda decirle a los demás “él es quien me enseñó” mientras tomo tu mano, y todos te agradezcan por el hombre que tienen a su lado. Jamás seré ese hombre, porque tu ya no estas, no lo vivirás, no lo veras; y porque me equivoque demasiado en la juventud que esas pequeñas y grandes satisfacciones no te las pude dar, solo espero que al final te hayas ido orgulloso de mi. Puedo escribir con plena seguridad que fuiste gigante en este mundo, porque aun en el último momento de tu vida me has aleccionado, y aunque nunca me veras ser ese hombre,  ahora vivo, desde el dia de tu muerte, empeñandome en que los demás seres que amamos puedan verlo y sentirlo, porque me enseñaste que vida hay una y hay que explotarla al máximo, para que en mi ultimo dia, sea cual sea ese, pueda estar orgulloso de mi mismo y que los demás lo crean. Te amo abuelito, te extraño, y el hombre que jamás podré ser ante tus ojos, buscaré serlo siempre ante mis ojos.

El amado nieto Carlos Osiris.

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