El Budismo

Por: Cinderrella

 Si quieres conocer el pasado, entonces mira el presente que es tu resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tú presente que será la causa.

Parte I

Hace aproximadamente unos 2.500 años en Lumbini, localidad del actual Nepal, y en lo que para ese tiempo solo era un pequeña parte del vasto imperio Hindú tuvo lugar el nacimiento de Siddhartha Gautama, conocido también como Buda o el iluminado. Según la leyenda este provenía de una familia de cuna noble, cuyo padre y rey local, llamado Suddodhana, había sido anunciado de la llegada de su hijo luego de un sueño que tuvo la reina,  en el que un pequeño elefante blanco atravesaba su abdomen. La concepción de Siddhartha  sería considerada un acto divido debido a la castidad que practicaban ambos  padres.

Después de su nacimiento se profetizaron dos posibles caminos para el joven niño: si  llevaba un vida normal alejado de los quehaceres mundanos de la vida se convertiría en un amado y venerado rey jamás antes visto, pero si este conocía el sufrimiento y la miseria del mundo abandonaría el trono y todas sus posesiones para buscar la renuncia de todos los placeres y convertirse en el iluminado.   El rey, temeroso de aquel segundo destino para el príncipe, le procuró una vida llena de los más grandes placeres y alejado de toda miseria y sufrimiento.

Ya en su etapa de madurez, siendo Siddhartha un hombre, cuatro actos le acontecerían al  príncipe que cambiarían su destino. Un buen día, cuando se encontraba de paseo, halló a un anciano y cuestionado por su condición fue que conoció la vejez. Luego topó con un enfermo lleno de llagas y preguntando por su estado conoció la enfermedad. En su próximo paseo se encontró con un entierro y conoció la muerte. Por último se encontró un monje asceta, flaco y desnudo y que a pesar de ello poseía en su rostro una mirada tranquila, era un hombre que había encontrado la paz y renunciado a todas las apariencias, había vencido a la muerte y la angustia.

Pocos días después, Siddhartha se despidió silenciosamente de su hijo y su esposa mientras dormían y se internó en los bosques, renunciando a todos los placeres y comodidades. Dedicó años aprendiendo de los sabios hasta que un día, meditando junto un gran árbol (bodhi), encontró por fin las respuestas y  extinguió de su propio ser los deseos, el sufrimiento y el apego y todo aquello que enloquece a los hombres. Había alcanzado el nirvana para ser conocido posteriormente como el Buda, el iluminado. A partir de entonces, todas las enseñanzas que el iluminado predicó con el ejemplo fueron practicadas de una generación a otra, las cuales se fundamentan en cuatro nobles verdades:

El sufrimiento existe y es inevitable.

El origen del sufrimiento es el deseo.

El sufrimiento puede ser extinguido eliminando el deseo (nirvana).

Para eliminar el sufrimiento debemos seguir el óctuple sendero.

Según el budismo, para lograr estas nobles verdades es necesario seguir el óctuple sendero, lo cual hace referencia a 8 pasos: visión correcta, vida correcta, pensamiento correcto, aspiraciones correctas, palabras correctas, esfuerzo correcto, conciencia correcta, concentración correcta. Así, Buda alcanzó, según creen sus seguidores, un estado de perfección, es decir, de comprensión espiritual completa. Después de recibir aquella “iluminación”, Buda predicó durante cuarenta años, entrando al nirvana, según creen sus adeptos, a la edad de ochenta años.

 

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