De la literatura al cine

Gerardo Garrido

@JerryGarrix

A inicios del siglo XX llegó el cinematógrafo, invento de los hermanos franceses Aguste Louis y Louis Jean Lumière. El invento, que proyectaba imágenes en movimiento y que rápidamente llamó la atención del público y las vistas (antecedente del cine contemporáneo), fue uno de los principales centros de diversión. Durante el conflicto revolucionario estas vistas funcionaron como un medio de comunicación. El cinematógrafo se distribuyó mundialmente, y para la década de los años veinte los cines, tal como los hay hoy en día, comenzaron a funcionar a nivel nacional.

Antes de la diversión en los cines, las novelas literarias eran tema de conversación en tertulias. Las narraciones caballerescas del siglo XV eran de las más populares. Miguel de Cervantes Saavedra escribió El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, obra publicada en 1605, y de la cual se han hecho diversas adaptaciones al medio cinematográfico. En 1973, salió Don Quijote cabalga de nuevo, bajo la dirección de Roberto Galvadón, una coproducción hispano-mexicana, con Cantinflas interpretando a ‘Sancho’. El apando, obra de José Revueltas, fue publicada en 1969 y escrita mientras estaba preso en Lecumberri, lugar donde se desarrolla la historia. Llevada al cine en 1973 bajo la dirección de Felipe Cazals, en este filme Revueltas participa en la elaboración del guion. Y gracias a su forma de expresarse por medio de la tinta y el papel, colaboró en varios guiones, trabajando junto con Roberto Galvadón y Luis Alcoriza, entre otros.

Julio Cortázar (1914-1984) fue un gran escritor de relatos cortos, poesía, novelas y cuentos. El novelista de tres nacionalidades (belga de nacimiento, argentino por descendencia y naturalizado francés), fue un gran fanático del séptimo arte, teniendo relaciones de amistad con algunos directores. Manuel Antín, director argentino, llevó por vez primera a la pantalla grande los escritos de Cortázar: La cifra impar (1962), adaptación del cuento “Cartas de mamá”; Circe (1964), relato que se incluye en su primer libro de cuentos, Bestiario, publicado en 1951. En dicho filme, Julio Florencio colaboró en la elaboración del guion. Blow-up (1966), de Michelangelo Antonioni, director italiano, filmó esta adaptación del cuento “Las babas del diablo”.

Jean-Luc Godard, francés; otro italiano, Luigi Comencini; y Jana Bokova, directora checa; filmaron Diario por un cuento, (1998), producción argentino-española. Los directores antes mencionados son algunos de los artistas cinematográficos que realizaron adaptaciones de los cuentos de Julio Cortázar. Luis Buñuel, director español (y uno de los favoritos del escritor argentino), pero con una gran trayectoria en México, quiso realizar un tríptico, con las obras Aura, de Carlos Fuentes; Gradiva, de Gensen; y por supuesto, Las Ménades, de Julio Cortázar. Este fue un proyecto que entusiasmó al escritor, pero que lamentablemente no se realizó. Buñuel abandonó el proyecto por falta de presupuesto. Aun así, en el siglo XXI se siguen haciendo adaptaciones y aún faltan cuentos por llevar a la pantalla grande.

Hablando de adaptaciones en el siglo XXI, todo tipo de literatura se ha hecho fílmica para niños y adolescentes. Harry Potter, con gran éxito ya en su serie finalizada; Las crónicas de Narnia, de la cual se espera adapten la serie completa que consta de 7 libros. Novelas de ficción, como Los juegos del hambre, serie de tres libros; el último, Sinsajo, dividido en dos partes. Con tintes históricos, La ladrona de libros. Incluso la literatura erótica acaba de incursionar al cine del mismo género con Cincuenta sombras de Grey, obra a la que le siguen dos novelas más, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, a la espera de un cuarto libro, que saldrá a la venta el próximo 18 de julio.

Los cineastas se han apoyado en la literatura para realizar filmes; lamentablemente han ganado muchos seguidores, ocasionando que la literatura los pierda. Hoy en día, las personas prefieren ir al cine que leer el libro. Así que si ya vieron una película basada en un libro, consigan el libro y léanlo para hacer una buena crítica de la novela en su versión fílmica. Uno mismo debe hacer que su mente vuele y no dejar que una pantalla haga lo que nuestro cerebro hace naturalmente.

 

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