Conmemoran el movimiento estudiantil del 68

Por: Tania Hernández Ramírez y Yamil Ali Pacheco Romero

Si José Revueltas se equivocó al creer que el gobierno no lograría detener al movimiento estudiantil, no se equivocó al pensar que era el más enloquecido ejemplo de pureza que nos sería dado presenciar. Su mayor acierto en muchos años es haber participado en él; lo es también de Heberto Castillo y de otros maestros que se unieron a los jóvenes. Ellos tenían razón como la tuvo el rector de la UNAM al enfrentarse al gobierno. Los que sobrevivieron al 2 de octubre, a la cárcel, al exilio, le dieron un sentido a su vida que otros no tienen. Cuando veo a González de Alba, a Álvarez Garín, a Guevara Niebla, al Pino, al Búho, pienso que detrás de ellos caminan cientos de miles de manifestantes, los que protestaron, los que se la jugaron; sé que ellos eran distintos antes del 68; sé que aquel año escindió su vida, como escindió la de muchos mexicanos.

 Elena Poniatowska, en Fuerte es el silencio.

La II Conmemoración del 68. A 46 años de silencio se realizó en la Facultad de Humanidades de la UAEMéx en ella se presentaron diferentes puntos de vista no sólo del movimiento sino de lo que aconteció en las décadas siguientes.

 El México posrevolucionario se fue cimentando a partir de la nacionalización de los recursos naturales y a través de movimientos como los enriquistas, almazanistas, el movimiento ferrocarrilero, el movimiento magisterial de 1958 y el movimiento médico de 1966. Ninguno de ellos cimbró tanto el orden del Estado como el que inició en julio de 1968 en la ciudad de México. Sin embargo, el 68 no es para quedarse en una tesis, una película, una fotografía, un testimonio, una novela, una barda o una consigna. El año de 1968 fue una coyuntura entre el mundo capitalista, socialista y comunista. A 46 años la humanidad está más desgastada, nada de lo que se soñó en aquellos días se ha logrado, al menos la paz y el amor siguen desolados, pocos lo recuerdan. No hablo del amor por el otro sino por el amor a los demás y a uno mismo, ese amor que tiraron ideales egoístas y mezquinos. A 46 años se debe analizar el devenir de nuestra especie, hoy es el día para comenzar a mirar sin recelo el pasado, hoy es el día para conocer y dudar del movimiento estudiantil mexicano de 1968, el mayo francés, la primavera de Praga, la primavera de Berlín, y el devenir de 46 años de lucha aislada.

La II Conmemoración del 68 fue el trabajo de diferentes jóvenes, estudiantes, ninis, músicos, artistas plásticos, trabajadores y académicos. El programa reflejó esa ansia de ser escuchados, estuvieron hombres y mujeres que viven y cuidan de la tierra, se contaron su lucha y el tipo de resistencia. Se abordó el 68 desde una perspectiva mundial y además los estudiantes fueron espectadores de nuevos proyectos musicales que surgen en nuestra ciudad. A 46 años de silencio, de impunidad, de inseguridad en las calles, de desempleo y falta de oportunidades para los jóvenes, es necesario revisar que nos dice la historia desde otras disciplinas.

El nacimiento de policías comunitarias y el encarcelamiento a líderes sociales, nos habla de un retorno el cual nuestros abuelos y padres ya han vivido. Finalmente como dijo Ricardo Flores Magón; Sin los inquietos, la Historia escribiría su última página y arrojaría el volumen al olvido.

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