Confusiones frecuentes sobre la evolución biológica

Mario Alberto Sandoval Molina

sandoval.m@hotmail.com

Parte 1

Es muy frecuente escuchar a la gente preguntarse ¿la evolución de las especies es cierta? o  ¿venimos del mono? Sí es así ¿Por qué los monos no desaparecen? ¿Los dinosaurios y fósiles son prueba de un ser divino? ¿Cómo surgió la vida? Estas preguntas son habituales, muchas veces se responden equívocamente por ideas pseudocientíficas. Para comenzar a contestar estas y otras preguntas, primero debemos plantar los pies sobre lo que en realidad es la Teoría de la Evolución por Selección Natural, descrita por el naturalista inglés Charles Robert Darwin en su célebre libro “El origen de las especies”, publicado el 24 de noviembre de 1859. En él dice que todos los seres vivos son el resultado de la evolución, mediante la acumulación continua de variaciones favorables al azar que se conservan por selección natural y se transmiten a la descendencia, es decir, son heredables. De esta manera cada ser vivo; un pez, una ardilla, un ave, un ratón, una bacteria, de cada rincón del planeta está ligada a un pariente anterior inmediato. De esa forma nuestro árbol genealógico contendría a tatarabuelos, pero durante millones de años.

Ahora con esto en mente no debe resultarnos difícil comprender que la diversidad de especies existentes en el mundo y las diversas variaciones en cada generación – las cuales ocurren en el ADN- surgen con gran facilidad, prueba de ello son las enfermedades como la miopía o el albinismo. Por lo tanto, sí pudiéramos revisar la genealogía del individuo que la padece, descubriríamos que en algún pariente del pasado esta enfermedad apareció y la heredó a su descendencia.

 

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