Carbonell: Un año después del caso Cassez, ¿aprendimos algo?

Por Miguel Carbonell  @MiguelCarbonell  ADNPolitico

El 23 de enero del 2013 la Primera Sala de la Suprema Corte tomaba, por votación dividida de 3 contra 2, la decisión de ordenar la inmediata libertad de Florence Cassez, quien había recibido anteriormente tres sentencias de jueces inferiores por haber cometido el delito de secuestro: Dichas sentencias ordenaban que pasara 60 años de su vida en prisión.

Luego de estar más de siete años en el penal de Tepepan que ahora alberga a otra presa famosa (la “Maestra” Elba Esther Gordillo), Florence Cassez salió el mismo 23 de enero del penal y tuvo el tiempo suficiente para llegar al aeropuerto y tomar el vuelo de Air France que la iba a depositar al día siguiente en el aeropuerto Charles de Gaulle de París.

Los momentos y días posteriores a la decisión de la Corte (y sin que de ello hayan sido responsables los Ministros, como es obvio) fueron más propios de una obra de vodevil que de un caso judicial y diplomático.

Cassez salió de Tepepan envuelta en un enorme operativo de seguridad, con chaleco antibalas incluido, fue recibida en el aeropuerto de París por el Ministro francés de Relaciones Exteriores y en el Palacio del Eliseo por el Presidente François Hollande, fue albergada en un hotel de la famosa calle Saint Honoré que cuesta 800 euros la noche (en la habitación más económica, naturalmente) y fue entrevistada por los principales medios de comunicación de Francia. Todo fue tan ruidoso como ridículo. Incluso algunos diplomáticos franceses me han comentado lo apenados que se sintieron por ese despliegue sensacionalista, que estuvo completamente fuera de lugar.

Mientras tanto, en México miles de personas se quedaron con la duda sobre si la Corte había soltado a una peligrosa secuestradora o si el caso de Cassez era uno más de los muchos que suceden en nuestro país en los que el culpable es “creado” o inventado por las autoridades para aparentar que cumplen con su labor.

Hoy en día contamos con abundantes testimonios que nos permiten afirmar –como muchos de nosotros lo dijimos varios años atrás-, que en el expediente judicial del caso Cassez no había pruebas que acreditaran más allá de toda duda razonable su culpabilidad. Vale la pena revisar libros como los de José Reveles o Luis de la Barreda sobre el caso para reafirmar ese criterio. Más allá de la saña con la que ciertos medios de comunicación la presentaron durante mucho tiempo, las autoridades mexicanas no pudieron acreditar que Florence Cassez fuera una peligrosa secuestradora.

Pero la pregunta importante que nos queda para los mexicanos es: ¿qué lección nos dejó el caso Cassez respecto al funcionamiento de nuestra justicia?

Me parece que no exageran varios de los analistas que mejor conocen el caso cuando afirman que se trata de un verdadero parteaguas para el sistema penal mexicano. El criterio de la mayoría de los Ministros de la Primera Sala respecto a la presentación de detenidos antes los medios de comunicación es muy novedoso y trajo consigo un impacto inmediato por lo menos por lo que respecta al gobierno federal, que abandonó la peligrosa táctica de intentar ganar los litigios penales en los medios antes que en los tribunales (caso Cassez, Michoacanazo, Hank Rhon y un larguísimo etcétera).

También se afirmaron importantes principios sobre el derecho a la asistencia consular, el cual se le debe respetar a toda persona detenida que no sea nacional de México. Por virtud de ese derecho la autoridad mexicana debe contactar de forma inmediata a la representación consular del país cuya nacionalidad tenga el detenido extranjero, para que haga lo que a su derecho convenga.

Igualmente, la Corte afirmó en el caso Cassez que cuando se detiene a una persona se le debe llevar de forma “inmediata” ante el Ministerio Público, sin que pueda la autoridad demorar dicha entrega para que lleguen los medios de comunicación, se recreen escenas de la supuesta detención y se permita que los reporteros entrevisten a las personas detenidas. Nada de eso debe ocurrir, porque al permitirlo se viola el artículo 16 constitucional.

Finalmente, lo que ha cambiado en este año es la imagen de Florence Cassez. Antes de la sentencia de la Corte una enorme mayoría de personas (cerca del 90%) pensaba que era culpable sin género alguno de duda. Luego de la sentencia la mayoría de mexicanos (casi un 60%, según algunas encuestas), piensa que fue detenida de forma arbitraria y no se atreve a señalarla como culpable de secuestro. Eso es el resultado de la puesta en evidencia de la equivocada forma de proceder de las autoridades y de la complicidad que les prestaron algunos medios de comunicación.

Pero junto a eso, creo que nos falta todavía mucho por aprender. Habrá que seguir estudiando el caso en los años futuros, pues estoy cierto de que existen todavía algunos elementos que pueden enriquecer su análisis y que nadie ha dado a conocer.

Una última cuestión, que apunto a modo de duda simplemente. Florence Cassez fue detenida junto a su expareja Israel Vallarta: ¿qué ha pasado con el señor Vallarta en estos ocho años transcurridos desde su detención? ¿cómo es posible que Cassez haya recibido cuatro sentencias a lo largo del tiempo que duró su detención y de Vallarta todavía no se conozca ni siquiera la de primera instancia? Vaya caso tan misterioso.

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