Árbol Intelectual

Axel López

@Ax7Lopez

Aun de mañana, el sol comienza a desplegar su lumbral, me encuentro de pie frente a un gigantesco edificio, cual árbol que entre sus raíces nos muestra la longevidad de su historia. Adentrándome en él camino entre forzado, su obscuridad me evita la visibilidad, sin embargo, el olor que despide me parece agradable; guiándome por este sentido logro llegar a una escalera, se observa interminable, es la rama más grande del árbol, escalarla un reto; pero una luz despide a su término, ¿una salida?

La intriga me consume, sin temores dispongo a mi cuerpo a subir, ayudándome de las hojas, impregnándome de su humedad y su vejez, visualizo la llegada. Sin parpadear me mantengo, perderme el momento exacto seria la misma derrota, el cansancio comienza a hacerse presente, pero en mi ser algo comienza a sentirse, es el aire, es el árbol o es lo que me aguarda allá arriba. Inesperadamente me observo en la cima, súbitamente dirijo mi cuello hacia la grande puerta que despide una imagen inaudita. Camino lentamente, mis sentidos se confunden, al parecer aquello ahí es algo nunca antes visto.

Ya adentro me doy cuenta de lo brillante de esto. No es luz, ni salida, ni entrada; es sabiduría. El olor se vuelve excitante, la vista encantadora y lo aguardado un amor. El viejo árbol mantenía en su interior un tesoro, el más necesario; entre sus ramas, hojas y raíces, se encuentran libros, ¡LIBROS!; sin embargo, se escucha el vibrar del silencio, no hay una sola alma, un solo ser, un solo objeto; la soledad inmersa parece infinita.

La felicidad que estos libros brindan ha sido privada de compartirse; distante la belleza de este lugar dentro del árbol, árbol de la sabiduría, incognito de la sociedad. Después de disfrutar el inmenso intelecto que se me ha ofrecido me cuestiono, ¿en verdad soy el primero?, ¿por qué no hay nadie más? o ¿acaso esto es solo una ilusión?

La raíz es su esencia, el tronco su fortaleza y sus hojas son su sabiduría, a través de estos libros ha compartido en sus hojas su conocimiento, pero esto es distinto, y respondiendo las preguntas; no todos pueden sumergirse en este río de las palabras, no soy el primero ni el segundo, ni el último; me encuentro solo por la ignorancia e indiferencia de los hombres sobre la sabiduría; y esto es una ilusión ya que la sabiduría es eterna y dentro de este árbol he encontrado lo inexistente.

Ahora puedo plantear la importancia de la permanencia por ahora oculta de este árbol intelectual, en el cual, el ser carente y deseoso del saber puede algún día ser partícipe de esta historia que nos narra. Me marché de él con las manos vacías, pero basto de conocimiento, ansioso de poder volver a ser dichoso de este momento, donde mi relación con los libros se ha vuelto más amena, única.

El árbol súbitamente desapareció entre las calles que atentaban contra su vida, la sociedad a mi alrededor deambulaba como si no ocurriera nada, cuando en realidad, se había perdido la sabiduría, el sosiego sería inalcanzable, desde ese inaudito momento corrí sin control sobre la multitud envilecedora hasta llegar a un hogar frívolo, tomé un libro y comencé a leer.

Manifiesto a los deshojados, que entre sus ramas carentes puedan adentrarse en la sabiduría que un libro puede proporcionarles, para de esta manera poder hacer crecer sus hojas y que estas puedan ser escritas por su conocimiento ya adquirido, poder ser compartido a los hombres irracionales que se resisten a la liberadora lectura, y transformar este mundo deforestado, en un inmenso árbol intelectual.

 

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