Algunas reflexiones e interrogantes en relación con el papel del historiador en el siglo de los medios y las tecnologías de comunicación e información

Por María de Lourdes Ortiz Boza

Uno de los hechos históricos más trascendentes del siglo pasado fue el arribo de una serie de tecnologías de comunicación e información que potenciaron como nunca los saberes y el acceso a los sucesos sociales de manera casi instantánea.

Los MMC y las TICS cambiaron sustancialmente la faz de lo que hasta entonces habían sido las maneras de comunicarse, enviar y recibir información, acceder al conocimiento y también  ocupar el tiempo de ocio a través del entretenimiento mediático ofrecido por el cine, la radio, la televisión y ahora la Internet y las Redes Sociales.

Prácticamente el último tercio del siglo XIX y todo el siglo XX se caracterizaron por un advenimiento mediático y tecnológico de gran escala en la vida cotidiana de las sociedades. Así en un lapso histórico relativamente corto (en términos de la historia humana), las sociedades cambiaron su dinámica diaria de manera tan acelerada como en ninguna otra etapa.

Ya no pasaron centurias  para la llegada de una nueva tecnología que cambiara la manera de hacer, tener o divulgar información –como fue el caso de la imprenta- sino que en lapso de una o dos décadas la tecnología posibilitó y expandió exponencialmente la imagen, la voz humana, la información, el divertimento y desde luego el conocimiento.

El producto de ese proceso histórico es la  llamada: sociedad de masas y Huertas (2002) da una definición que subsume también su evolución histórica:

El concepto de masa se afianza a finales del siglo XVIII con la Revolución Francesa […] este mismo vocablo es el que se asocia a la comunicación social en el siglo XIX con la aparición del primer medio que se enfoca a un público masivo en el mundo occidental, la prensa, y se mantiene, excepto de críticas al menos durante las primeras décadas del siglo XX (Huertas, 2002: 16-17)

La sociedad del siglo pasado fue partícipe y protagonista de esos cambios en medios y tecnologías  de comunicación e información. A nivel global las tecnologías se hicieron  bastante más accesibles y eficaces en un tiempo acelerado y por tanto más corto.

El surgimiento y rápida expansión de MMC y de TICS propició el campo disciplinar de la comunicación al cual fueron arribando fenómenos como el de la emisión, transmisión, codificación, decodificación y recepción de los múltiples mensajes emitidos por los MMC y las TICS.

Sin embargo limitar a esta “linealidad” el proceso de comunicación implicaba una parcialidad en el abordaje de un evento comunicacional de suyo mucho más amplio como lo es la recepción de los mensajes. Es decir lo qué hace el público con los mensajes que recibe.

En relación con este fenómeno social masivo que hoy cotidianamente percibimos a través de MMC y TICS cabe preguntarse: ¿cuál ha sido el rol del historiador en este proceso? ¿Se ha preocupado por abordar cómo se van divulgando o configurando las diversas interpretaciones del suceso histórico? ¿Le compete o no al historiador buscar y seguir el rastro de la historia a través de los medios y tecnologías de comunicación masiva? ¿Ha reflexionado en cuanto qué metodología pudiera proponer para hacerlo? ¿Ha pensado cómo trabajar una propuesta interdisciplinaria con la Comunicación de masas? Podríamos seguir formulando interrogantes y seguramente tendríamos más preguntas que respuestas contundentes.

En tal sentido es de reconocer que la UAEMEX y particularmente la licenciatura en Historia que ofrece la Facultad de Humanidades se haya anticipado visionariamente  y desde 2004 haya hecho una reflexión al respecto.  Reflexión no exenta de reservas y expectativas pero que sin embargo llevó a abrir un área de acentuación en MMC. Diré más: esa área nos convocó hoy aquí para presenciar el trabajo de Miguel Ángel y celebro que sean los propios futuros historiadores –nuestros estudiantes- quienes comiencen a poner en la mesa este y otros tópicos que ya están dando de qué hablar en la sociedad del siglo XXI no solamente en el ámbito de la Historia sino en otras disciplinas; y dan de qué hablar porque lo que está pasando en la vida social –es decir el hecho histórico, la historia- esta proyectándose instantáneamente a través de todos los medios y reverbera globalmente en las redes sociales yendo más allá de los protagonistas. ¿Qué está pasando entonces con los nuevos historiadores? ¿Cuál será su función ante la impetuosidad mediatico-tecnológica?

Lo que ya estamos presenciando constituye un gran reto para los historiadores de este siglo. Tendrán mucho que indagar en otros archivos que no son solamente los “tradicionales”, sino que son auditivos, visuales, audiovisuales y cuyos soportes mediáticos y tecnológicos los harán buscar nuevas maneras de investigar pero sobre todo de divulgar el hecho histórico.

Afortunadamente los jóvenes historiadores nacieron y pertenecen la generación.net y esa característica sin duda les facilitará su trabajo, pero al mismo tiempo tendrán el compromiso de hacer uso de los MMC y las TICS de manera más responsable alejándose de la banalidad y lo superficial, pues esa es la imagen que hoy por hoy tenemos como sociedad de la mayoría de esos medios y tecnologías: la radio, la televisión, la internet, las redes sociales están ahí, pero es el ser humano quien los nutre y ya sabemos las consecuencias de una mala nutrición física e intelectual: una sociedad ignorante, manipulable y sobreviviente al mínimo.

Concluiría esta breve participación haciendo énfasis en que el siglo XXI, del cual llevamos casi una década y media, es el siglo del acceso al conocimiento a través de otras maneras inimaginables hace 25 años.

Entonces los historiadores de este siglo   tienen mucho por divulgar a través de estas herramientas impactantes e influyentes. Aprovéchenlas en bien de la sociedad a la que se deben porque hoy como siempre lo que más necesitamos es preservar la memoria histórica.  Gracias.

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