A mis contemporáneos

“No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.” 

Che Guevara

Estimados compañeros, escribo esta carta por mi ausencia. Hoy empecé a trabajar, año con año acudí como muchos de ustedes a la manifestación, a recordar y a no olvidar el crimen del gobierno mexicano realizado el 2 de octubre de 1968.

Escribiendo esta carta, recuerdo la primera vez que leí algo relacionado con la carnicería de las hordas policiacas del partido-gobierno el 2 de octubre; era una pequeña revista enclavada en un libro de mi humilde casa. Yo tenía menos de 13 años. Vi las fotos y el pequeño texto que las acompañaba: “2 de octubre… No se olvida”; esas mismas fotografías, que nunca olvidé, las volví a encontrar en un mural del profesor Hochi, quien un 2 de octubre montó en la explanada de la escuela preparatoria. Hochi, egresado del Politécnico Nacional en 1969, nos relató su vivencia del 68. Nunca olvidé sus ojos llorosos y su voz quebrada.

Elegí estudiar Historia porque quería saber el porqué del México de hoy. Créanme, aun después de leer y observar tanto todavía no lo comprendo. No comprendo la carnicería policiaca esa tarde de octubre y mucho menos comprendo por qué, después de 46 años, se siguen matando estudiantes en el estado de Guerrero.

Pero tampoco entiendo compañero el por qué vienes hoy a marchar, por qué gritas las mismas consignas de todos los años; por qué soportas el calor y las mentadas de madre de los peatones y automovilistas que van al trabajo.

¿Te sabes el pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga (CNH)?

Sabes,  junto a ti hoy marchan organizaciones sociales o indígenas que pelean por sus tierras. Seguro a tu lado deben de estar los del SME y también los de MORENA y quizás también estudiantes que piden una Universidad más autónoma. Salúdenmelos a todos. No olvides dar mis saludos a los anarquistas.

Ya viste, Rectoría está cerrada con candado, ya te diste cuenta que los oradores del día de hoy dan el mismo discurso que los años anteriores. Despotrican contra el Estado sin tener un poco de autocrítica. Quizás sin saber que son parte del mismo.  No son todos pero la mayoría sólo lee La Jornada y Proceso.

También me entristece que no acudiste a la II Conmemoración del 68 que se realizó en la Facultad de Humanidades los pasados 17 y 18 de septiembre, porque te cuento, el dos de octubre es la culminación de un movimiento que empezó el 26 de julio de 1968. ¿No lo sabias verdad? Otro sí, quizás.

Este mensaje se los envío a través de Imagina a todos ustedes, que aunque no terminan de ser aficionados a la historia victimista, lacrimógena, sí están abiertos a escuchar –al menos, oír– voces que los contradigan.

ALI

 

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