“A mi maestro”

Osiris Matus
@Osirismon_

“Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia”.
León Tolstói.
Durante mi infancia asistí a una primaria de un pequeño pueblito del Estado de México, un lugar bonito con gente muy cálida a pesar del frío de la región, trabajadora pero con muchas carencias e ilusiones.
En ese lugar tuve un maestro, mi maestro que hoy, entre consignas y pancartas, observé a lo lejos mientras yo tomaba fotos que enriquecieran mi memoria. Lo mire aún más cerca y le tomé el hombro. Él sorprendido volteó intentando reconocer mi rostro; mis ojos y los suyos se llenaron de lágrimas, habían pasado 13 años hasta hoy sin mirarnos. “Por esto luchamos” me dijo.
No puedo decir que soy un ejemplo, porque ni cerca estoy de serlo; tampoco un orgullo, porque mis batallas no han ganado mi propia guerra interna; pero puedo decir que lo poco bueno que quizá pudiera haber en mi alma me lo dieron mis padres y mis maestros.
Crecí escuchando historias de lucha acerca de las Normales Rurales y de la FECSM. Yo era una pequeña que soñaba un día con ser maestra. Los caminos de la vida me llevaron a estudiar Historia, un oficio en el que descubrí la verdadera pasión que en mí existía y que me llevó a conocer a grandes personas y ser parte de este gran proyecto, esta familia llamada “Imagina Periódico”.
Gracias a todo este equipo que me dio la oportunidad de escribir, hoy pude encontrar de nuevo a mi maestro. Mi profesor estaba feliz pero también triste, recordamos juntos muchas anécdotas del pasado y reímos de algunas más del presente.
Hoy a mi maestro le quieren quitar su trabajo, ya que el gobierno considera que sus resultados no han sido los mejores, ese gobierno con fallas, ese gobierno que asesina, que aspira a la modernidad, a ese gobierno que le estorbamos porque la pobreza no es prosperidad.
A mi maestro le quieren quitar el trabajo, a mi maestro que con su primer salario compró zapatos para un niño que iba descalzo a la escuela, a mi maestro a quien en la comunidad donde enseñaba y habitaba le robaron porque había demasiada pobreza pero él no renuncio, se quedó y luchó por cambiar eso, a mi maestro que no se cansaba de jugar fútbol en el recreo con sus alumnos, a quien llevó a su grupo a los primeros lugares en conocimientos.

A mi maestro lo golpearon, le llamaron flojo, le robaron, lo humillaron, pero él nunca dejó de enseñar porque la sonrisa de sus alumnos para él valía mucho más que las cosas que lo dañaron.
Él me preguntó en esta tarde de lluvia: hija, ¿y tú de qué lado estás?
De la justicia, contesté.
¿Por qué? Preguntó de nuevo.
Porque usted me lo enseñó.

___Todo nuestro contenido es libre de compartir___

Comenta esta publicación

Comentarios